Según un estudio de investigadores del Departamento de Medicina y Cirugía Animal de la Universidad Autónoma de Barcelona, esta actividad introduce nuevas enfermedades en las poblaciones receptoras
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En muchos lugares de la Península Ibérica se liberan miles de conejos al año con el fin de reforzar las poblaciones. Esta práctica conlleva riesgos, como la introducción de nuevas enfermedades en las poblaciones receptoras. En el año 2002, se denunció la presencia de sarna sarcóptica en conejos cazados en cotos de caza de la provincia de Tarragona, posiblemente tras introducir conejos infectados.

Siguiendo los datos aportados por la delegación del Departament de Medi Ambient de Tarragona se hizo un análisis epidemiológico para el periodo comprendido entre 2001 y 2008 y se evaluó si las tendencias de las poblaciones de conejos se vieron influidas por la sarna.
Los resultados indicaron que la presencia de sarna en los cotos dependió tanto del número de conejos cazados (densidad) como de conejos liberados. La relación encontrada fue positiva, es decir: a mayor densidad de conejos más probabilidad de que el coto sufriese sarna. De igual manera, cuantos más conejos se liberaron en un coto, más aumentó la probabilidad de que se introdujese la sarna de forma accidental.

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