El
número de explotaciones de avestruces pasó de 14 en 1999 a 37 en
este año 2005. Más de la mitad se hallan en la provincia de Huesca
y en Luna, la más veterana de la provincia de Zaragoza. Los huevos son
incubados en Asturias por rentabilidad
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El número de explotaciones
de avestruces en Aragón se ha multiplicado casi por tres en los últimos
seis años, pasando de 14 en 1999 a 37 en 2005. Más de la mitad se
hallan en la provincia de Huesca y de las de Zaragoza la explotación de
Luna, en la comarca de Cinco Villas, es la más veterana, habiendo duplicado
el número de tríos reproductores desde que se creó en el
año 2000. Desde este año incuban los huevos en un centro de Asturias
por razones de rentabilidad.

En 1999 había apenas mil animales en
Aragón y este 2005 acabará con 2.458 avestruces, según datos
facilitados por el Departamento
de Agricultura de la DGA
.

La explotación de avestruces reproductores
de Pilar Cativiela, de Luna (Zaragoza) es una de las dos que existen en la comarca
de Cinco Villas y la más veterana de la provincia de Zaragoza. Fue la primera
que se creó (año 2000) precisamente un año después
de que surgiera la Agrupación de Defensa Sanitaria (ADS) de avestruces,
con sede en Huesca, en la que está integrada.

Esta explotación
de las Cinco Villas ha duplicado el número de tríos, compuesto por
una hembra y dos machos, pasando de 4 a 7, que se distribuyen en una parcela de
cuatro hectáreas.

Hasta hace un año realizaban el ciclo completo:
reproducción, incubación de huevos en Mallén y venta de pollos.
Sin embargo «en vista de la escasa rentabilidad ahora vendemos los huevos
a un centro de Asturias; nos va mejor así», señala Pilar Cativiela,
que es la titular de la explotación.

Las avestruces suelen pesar
250 kgs de los cuales 30 se destinan a la venta. Estas aves se alimentan de pienso
y cada trío necesita un terreno de 1.500 a 1.800 metros cuadrados. «La
carne que se vende no es pechuga, sino lomo», señala Pilar Cativiela.

La
segunda explotación que existe en la comarca de Cinco Villas, de integración
y producción de carne de avestruz, se encuentra en el barrio ejeano de
Santa Anastasia. En Aragón, la mayoría de los avestruces está
en la provincia de Huesca, si bien existen también explotaciones en Teruel
y en Zaragoza.

La Agrupación de Defensa Sanitaria de Aragón
tiene su sede en Huesca y es la segunda de España que se creó vinculada
a los avestruces. El Gobierno de Aragón subvenciona las ADS hasta con el
40 por ciento del coste total del programa sanitario que desarrollen. En 2004,
las ayudas a la ADS de avestruces superaron los 11.700 euros, según la
Consejería de Agricultura.

El objetivo de la ADS de avestruz es,
entre otros, desarrollar un programa sanitario que incluye el control de la salmonelosis,
la desinfección de huevos, desparasitaciones e identificación de
los animales.

En el año 2000, con la aparición de la Encefalopatía
Espongiforme Bovina (EEB), llamada también «el mal de las vacas locas»,
la carne de avestruz tomó terreno entre los consumidores que preferían
una carne de ave distinta al pollo. «Su carne es rojiza y lo que se vende
es el lomo, no la pechuga como se piensa normalmente», explica Pilar Cativiela.

Un
tanto por ciento muy elevado de la producción de Aragón se destina
al mercado exterior. «Países como Francia o Alemania aprecian esta
carne y no les importa pagarla más cara que otras porque les gusta»,
aseguran desde la ADS de avestruz.

La aparición de casos de gripe
aviar preocupa a esta ganadería y la ADS es la encargada de las revisiones.
Con su asesoramiento el ganadero debe conocer cual debe ser la alimentación
adecuada, cómo manejarlos y cómo comercializarlos, ya que requieren
unos camiones especiales para su traslado.

En 1999 había 14 explotaciones
de avestruces en Aragón y este año 2005 acabará con un saldo
de 37 granjas. En 1999 había apenas mil animales, una cifra que se ha visto
incrementada hasta llegar a las 2.458 cabezas.

Del avestruz se aprovecha
todo, como ocurre con el cerdo. La carne se vende a una media de 20 euros el kilo;
la piel sirve para marroquinería; las patas, los huesos y los espolones.
Los plumones se utilizan para edredones y otras prendas de vestir.



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