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El presidente del Consejo General de Colegios Veterinarios de España, Juan José Badiola, ha defendido la necesidad de dar «prioridad a los temas de sanidad animal y seguridad alimentaria» pese a los ajustes económicos generalizados que se suceden en estos momentos de crisis en todos los sectores. Badiola ha asegurado que la vigilancia permanente de los niveles de sanidad animal en España, «que no tiene nada que envidiar a la de otros países europeos», «cuesta dinero», pero es imprescindible porque «la gente dejaría de comprar alimentos si tiene la percepción de que no son seguros».

A su juicio, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) ha sufrido «un recorte excesivo» en su presupuesto, «como si la agricultura fuese algo menos importante» que otras actividades económicas. A pesar de ello, ha mostrado su confianza en que se mantengan todos los programas públicos de sanidad animal que cuentan con financiación comunitaria, ya que «forman parte de las políticas esenciales europeas». «En sanidad animal, como en todas las cuestiones de la vida, puede haber un retroceso», ha afirmado Badiola, quien ha defendido que si «en España hay ahora poco dinero», en los programas en los que el Magrama no tenga tanta facilidad de financiación, «habrá que priorizar cuáles son más o menos importantes».

Ha explicado que para el sector agropecuario, y en particular para la ganadería, la crisis no es ninguna novedad, ya que ha padecido «crisis sanitarias, de pérdida de confianza de los consumidores, por elevación de los precios de los alimentos o por fenómenos naturales adversos como la sequía o las inundaciones».

En cuanto al anteproyecto de ley de la cadena alimentaria aprobado recientemente por el Consejo de Ministros, ha reconocido el esfuerzo de todos los agentes implicados por unificar criterios en esta primera fase. Lo que sí ha dejado claro es que «hay que cumplir todas las normativas sobre sanidad animal» no solo porque es una obligación legal, sino también porque «se convierte en dinero». «Hoy no se pueden vender productos de animales que están enfermos, ya que es una barbaridad desde el punto de vista sanitario y el consumidor no lo aceptaría», por ejemplo un huevo con salmonelosis, ha sentenciado.

Sí ha precisado que «los productores tienen que ser conscientes de que deben asumir una parte del coste» de esa seguridad en la cadena alimentaria, en la que también hay una obligación de la Administración española y comunitaria, «a las que no se puede acusar de no haber puesto mucho dinero sobre la mesa, porque lo han puesto». Efeagro

Consultar información relacionada con los recortes en materia de sanidad animal.

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