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Los grupos parlamentarios catalanes de CiU, el PSC-CpC y el PP catalán presentaron, el pasado 12 mayo, enmiendas en contra de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que pretende prohibir el cultivo, la comercialización y el desarrollo científico en Cataluña de organismos modificados genéticamente, más conocidos como transgénicos. Con la negativa a la ILP, promovida por el colectivo de entidades «Som lo que Sembrem» («Somos lo que sembramos»), los tres partidos políticos conseguirán que el pleno del Parlament rechace la propuesta sin negociar su articulado.

La Iniciativa legislativa popular obtuvo más de 69.000 firmas validas de ciudadanos que pretendían prohibir los transgénicos por un posible perjuicio a la salud de quien los consume y declarar Cataluña como territorio libre de estos cultivos». Para Xavier Pallàres, de Convergència i Unió, estas demandas son muy radicales y la propuesta de la prohibición total no puede ser aceptada. Según él, la ILP podría haber ido enfocada a mejorar aspectos de control sobre transgénicos.

Para Miquel Iceta, del PSC, «Catalunya es un país que siempre ha estado al lado de la ciencia y de su aplicación al servicio del bienestar de las personas». Según él, «los avances científicos no tienen nunca garantías absolutas, pero hay que reconocer que las llamadas técnicas de ingeniería genética han permitido grandes avances en el mundo de la medicina, y también avances en el mundo de la agricultura; por ello, hace falta continuar las investigaciones que están contribuyendo a la consecución de desarrollo más rico y, a la vez, respetuoso
con el medioambiente y la biodiversidad».

En este sentido, cabe recordar que en 2007, la superficie cultivada en Cataluña
con maíz transgénico, el «maíz Bt» destinado a la fabricación de piensos, era de 23.000 hectáreas, un 55% del total sembrado con este cereal.

 

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