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La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) denunció el pasado 25 de abril que en 2002 el sector agrario perdió 48.900 empleos, con unas consecuencias «dramáticas para las zonas rurales, en las que la pérdida de población condena a las mismas a la desertización humana y a la parálisis económica».
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La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG)
denunció el pasado 25 de abril que en 2002 el sector agrario perdió
48.900 empleos, con unas consecuencias "dramáticas para las zonas
rurales, en las que la pérdida de población condena a las mismas
a la desertización humana y a la parálisis económica".

En un comunicado, la organización agraria detalló que esta reducción
supone una caída del 5,1 por ciento respecto a 2001, por lo que el pasado
año trabajaron en agricultura y ganadería 905.600 personas en
el conjunto del Estado.

Estos datos "se traducen en una pérdida de peso del sector agrario
en el empleo total", pasando del seis por ciento en 2001 al 5,6 por ciento
en 2002, debido al aumento del número total de ocupados, según
datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), en casi 1,7 millones
de personas en los últimos tres años, en un contexto de crecimiento
económico sostenido.

COAG lamenta que el único sector que ha perdido empleo en este período
ha sido el agrario, con un descenso en el número de ocupados de casi
75.000 personas.

Además, especifica que en la última década (de 1993 a
2002) el número de ocupados en la agricultura se ha reducido en 193.400
personas (-17,6 por ciento), al pasar de 1.099.000 a 905.600, continuando una
tendencia acelerada de pérdida de peso del sector agrario en la economía.

Esta caída se acentúa "aún más" en el
caso de los Agricultores a Título Principal, en donde la destrucción
empleo se acerca la 30 por ciento en los últimos diez años y recuerda
que la tasa de paro agrario en 2002 fue del 15,9 por ciento, mucho más
elevada que la media de sectores no primarios, con el 7,8 por ciento.

El secretario general de COAG, Miguel López, resalta la gravedad de
esta situación, ya que "no sólo afecta a la agricultura,
sino también al porvenir de extensas zonas rurales de nuestro territorio".
Para atajar este situación, desde COAG se apuesta por desarrollar una
Ley de Agricultura y Desarrollo Rural "que haga frente a esta problemática
con un enfoque integral y exigimos un apoyo decidido de las Administraciones
para garantizar la supervivencia de miles de agricultores y ganaderos".

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