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Philip Moore, técnico del Servicio de Investigación Agrícola
-ARS- de Estados Unidos, ha desarrollado
un sistema que limpia el aire que se saca de los gallineros. La clave del mismo
es el alumbre,
cuya capacidad anti contaminación descubrió Moore hace 14 años.
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Philip Moore, técnico del Servicio de Investigación Agrícola
-ARS- de Estados Unidos, ha desarrollado
un sistema que limpia el aire que se saca de los gallineros. La clave del mismo
es el alumbre,
cuya capacidad anti contaminación descubrió Moore hace 14 años.

En tales edificios el amoníaco puede ser problemático, especialmente
en invierno, cuando la ventilación se restringe al mínimo a fin
de conservar el calor animal. Las altas concentraciones de este gas es sabido
que causan problemas de salud en las aves, produciendo una mayor vulnerabilidad
a enfermedades víricas, ceguera y una reducción del ritmo de crecimiento
y de la puesta. Pero, aparte de ello, el amoníaco tiene un olor ofensivo
y y unos altos niveles del mismo son perjudiciales para los trabajadores de
las granjas. Por último, el amoníaco contribuye a la lluvia ácida
y aumenta la cantidad de nitrógeno que se introduce en los frágiles
sistemas acuáticos, lo que a su vez puede favorecer el crecimiento de
algas.

Recientes trabajos llevados a cabo en la Agencia
de Protección Ambiental de Estados Unidos
indican que las deyecciones
animales son una de las mayores fuentes de la presencia de amoníaco en
la atmósfera.

El sistema de limpieza ideado
y patentado
por Moore es una «fregona húmeda» en la que
una solución de sulfato de aluminio, o alumbre, cae en cascada a través
de una serie de slats de madera, trabando el amoníaco, el polvo y los
organismos patógenos en el aire. El sistema es capaz de atrapar mas de
4,5 kg de nitrógeno, en forma de amoníaco, en 24 horas, producto
que luego puede utilizarse como fertilizante.

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