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Un tema recurrente de discusión entre los nutrólogos ocupados en la formulación de raciones para las aves es el de atender al concepto de los “requerimientos” o al de las “recomendaciones’’, en ambos casos dados por algún centro o autor de solvencia. Pues aunque pueda parecer una discusión bizantina, en realidad no lo es, creyendo conveniente aclarar el porqué.

En nutrición, en general, entendemos por “requerimientos” los niveles más justos de cada principio nutritivo que debemos suministrar a las aves con el fin de obtener de ellas unas determinadas producciones. Sin embargo, si se tiene en cuenta el efecto dosis/respuesta de cada nutriente –sea un aminoácido, una vitamina, etc.-, se comprenderá que el ‘‘requerimiento’’ que ha dado por válido un autor pueda no serlo para otro, incluso operando en semejantes circunstancias. Y por poco diferentes que éstas sean, bien debido al ambiente, bien al nivel sanitario, bien por la estirpe, etc., tales ‘‘requerimientos’’ pueden variar considerablemente.

En cambio, las ‘‘recomendaciones’’ nutritivas son ya las cifras aconsejadas para formular por distintos autores o Centros desde un punto de vista práctico. En otras palabras, tales recomendaciones -o ‘‘especificaciones’’, según otra terminología- serían unos niveles provistos de los suficientes márgenes de seguridad a la vista de las múltiples circunstancias que pueden hacer variar las necesidades alimenticias de las aves.

Los centros y autores que han publicado cifras sobre una cosa u otra son numerosos. Entre aquellos, los requerimientos del NRC –1994– han sido siempre los más citados, como últimamente, a nivel comercial, las recomendaciones de Evonik -2010-, sobre aminoácidos, las de DSM –2012-, sobre vitaminas, etc. también lo han sido. Y en cuanto a autores, sin tener que remontarnos a textos clásicos –Titus, Ewing, Scott, Hill, etc-, un sinnúmero de jóvenes investigadores nos han informado ampliamente de las necesidades y/o recomendaciones en determinados nutrientes para las aves.

Es importante, pues, fijarse en la naturaleza de las cifras disponibles a efectos de:

-No pretender cubrir de forma demasiado justa los requerimientos de las aves ya que ello podría afectar negativamente a su productividad, por poco que varíen las circunstancias de su explotación,

-Ni, por el contrario, utilizar de forma excesivamente generosa unas tablas de recomendaciones con el fin de no incurrir en un dispendio excesivo en la alimentación.

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