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Muchos son los sectores alimentarios que desde hace meses denuncian una importante
subida del precio de las materias primas básicas en sus procesos de producción,
que acabará desembocando en aumentos que los consumidores tendrán
que pagar y que no siempre están justificados a juicio de los productores.
Se trata de productos básicos en la cesta
de la compra
de cualquier español como el pollo, que subirá
un 11 por ciento; los huevos, que podrían encarecerse el 40 por ciento;
la leche, un 16 por ciento más o el pan, un 5 por ciento.
Tanto la Administración como los propios agentes productores e industriales
asumen que el hecho real de la subida de la cotización de los cereales
ha incrementado el precio de los piensos en un 30 por ciento en los últimos
doce meses y con esta subida el coste de producción de todos los productos
ganaderos.
Aplicando la lógica en la formación de los precios, la subida
de los costes de producción debería repercutirse en los precios
en origen que perciben los ganaderos y a partir de ahí en mayor o menor
medida a lo largo de la cadena de comercialización y distribución
hasta llegar al consumidor.

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Muchos son los sectores alimentarios que desde hace meses denuncian una importante
subida del precio de las materias primas básicas en sus procesos de producción,
que acabará desembocando en aumentos que los consumidores tendrán
que pagar y que no siempre están justificados a juicio de los productores.
Se trata de productos básicos en la cesta
de la compra
de cualquier español como el pollo, que subirá
un 11 por ciento; los huevos, que podrían encarecerse el 40 por ciento;
la leche, un 16 por ciento más o el pan, un 5 por ciento.
Tanto la Administración como los propios agentes productores e industriales
asumen que el hecho real de la subida de la cotización de los cereales
ha incrementado el precio de los piensos en un 30 por ciento en los últimos
doce meses y con esta subida el coste de producción de todos los productos
ganaderos.
Aplicando la lógica en la formación de los precios, la subida
de los costes de producción debería repercutirse en los precios
en origen que perciben los ganaderos y a partir de ahí en mayor o menor
medida a lo largo de la cadena de comercialización y distribución
hasta llegar al consumidor.

Las causas de este aumento anunciado de los precios de los alimentos está
efectivamente en el incremento de los de los cereales, un incremento que el
Ministerio
de Agricultura Español
justifica en el marco de una coyuntura internacional
con tendencia alcista derivada de una mayor demanda internacional y una reducción
de las existencias de grano en el mundo.
En su último informe
sobre el Mercado Internacional de Cereales
el Consejo Internacional de Cereales
(IGC en sus siglas en inglés) redujo a 1.653 millones de toneladas la
cosecha mundial de grano para 2007, frente a un consumo estimado para este año
de 1.670 millones de toneladas, lo que muestra cierto desequilibrio entre la
oferta y la demanda de grano.
Muchas voces acusan a las políticas de fomento de los biocombustibles
de provocar estas tensiones y de desviar el grano dedicado al consumo humano
a la producción energética, pero los datos hablan por sí
solos y a nivel mundial sólo el 6,5 por ciento de la producción
total (109 millones) se destinará a usos no alimentarios.

El porcentaje de cereal destinado a biodiesel no justifica las tensiones en
el mercado internacional de granos, que la OCDE,
la FAO o el propio
IGC atribuyen
al incremento de la población mundial y a la demanda de las economías
emergentes, especialmente a países como China y la India.
Asimismo, al crecimiento de la cabaña ganadera mundial, a los recortes
de cosecha en centro Europa, Australia o Canadá y a la especulación.
En este punto los comerciantes de cereal destacan dos hechos, uno que cuatro
grandes multinacionales controlan el comercio del 40 por ciento del total del
grano comercializado en el mundo, y que los fondos de inversión han vuelto
su mirada a los comodities (materias primas) como el trigo, la soja, el maíz
y el arroz, fundamentalmente.
Como muestra el precio del trigo en el mercado
de futuros de Chicago
alcanzó el pasado agosto los 27,7 centavos
de dólar por kilo, un récord que no se daba desde 1996, tras el
anuncio de Canadá de reducir sus expectativas de producción.
Esta situación trasladada al mercado español nacional, en un país
claramente deficitario que importa entorno a los doce millones de toneladas
de grano al año, se traduce en que siendo un año de cosecha récord,
con 23,7 millones de toneladas de cereal, la mejor desde el año 2000,
son los precios internacionales los que marcan las cotizaciones.
Cabe destacar que el uso de los cereales nacionales para la producción
de biocarburantes que en la campaña pasada apenas fue del 2 por ciento
del total de la producción nacional, en 2007 es insignificante ya que
las principales plantas de extracción de bioetanol españolas han
cerrado por el alto precio del cereal.

A partir del hecho de que en España el precio medio de los principales
cereales ha subido un 10 por ciento respecto al año pasado -el trigo
está un 20% más caro que el año pasado, la cebada un 22%
y el maíz un 18,3%-, es de esperar que los piensos vuelvan a aumentar
en octubre, según avanzaron los fabricantes de pienso.

Ante el continuo sobrecoste en la producción ganadera y a la vista de
que todo apunta a que la coyuntura se alargará algunos meses, los precios
tendrán que subir, eso sí de forma proporcional y no como hasta
ahora, que en origen han crecido de media en el ultimo año un 1,49 por
ciento y en destino un 4,88%.
Y como dicen los agricultores y ganaderos, «no sea que al final unos quieran
hacer el agosto en septiembre».
Las cifras hablan por sí solas, un hipotético incremento del trigo
panadero del 40% supone 0,1 euros por kilo de trigo. Si con un kilo de trigo
se producen cinco barras de pan, la repercusión para el consumidor sería
de 2 céntimos de euro por barra, cifra lejana de los tres céntimos
de subida que han anunciado los panaderos.

Tampoco se justifica que mientras que en el último año el precio
final del pollo se haya incrementado un 9,8 por ciento, el de origen solo haya
crecido un 4 por ciento.
Lo mismo pasa con la ternera, cuyo precio en origen se ha mantenido estable
en los últimos doce meses y el consumidor ha tenido que pagar un 6,6
por ciento más que en agosto del año pasado.
La situación es peor para el ganadero de porcino, que ha visto como el
precio en origen ha bajado un 11 por ciento respecto a agosto del año
pasado mientras que el consumidor paga por su carne casi un 1 por ciento más
que en 2006.
En el caso de productos como la leche la subida de precios, tanto en origen
como en destino, obedece a otros factores adicionales como la escasez de producción.
Así las cosas, ni los carburantes son los causantes de la subida de los
precios de los cereales, ni los cereales justifican todas las subidas que anuncian
algunos sectores; lo cierto es que para variar, el bolsillo del consumidor,
si no del ganadero, será el que pague.

Mas información sobre evolución precios en pollos, huevos y conejos
en www.AVICULTURA.com/MERCADOS/

EFE

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