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La imaginación del delincuente a veces parece no tener límites. Hace dos meses fue detenido en Alemania un chantajista que tras amenazar a la multinacional Nestlé con envenenar una veintena de artículos, incluidas las papillas para niños, solicitó a la empresa el pago de un chantaje de 2.125 millones de pesetas en diamantes por deponer su actitud.

Para proceder al cobro, el chantajista depositó en un coche palomas mensajeras con una bolsita, en las que los empleados de la Nestlé pusieron los diamantes, tras seguir mediante helicópteros una de las palomas, la Policía pudo finalmente detener al colombófilo que estaba esperando pacientemente en el domicilio el regreso de sus inocentes palomas.

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