La Consejería
de Sanidad
de Castilla-La Mancha ha determinado que la empresa SADA, comercializadora
de los pollos precocinados causantes de la intoxicación por Salmonella
de más de 2.700 personas, es responsable de una falta muy grave y de otra
grave, por lo que podría ser sancionada con un máximo de 616.000
euros.
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Así lo expuso en las Cortes de Castilla-La Mancha el consejero
de Sanidad, Roberto Sabrido, quien explicó que la falta muy grave responde
a la contaminación por los fallos en el autocontrol del sistema de producción
de la fábrica, ubicada en Lominchar (Toledo), y que la grave es consecuencia
de la ausencia de información a los organismos de control de los cambios
realizados en la línea de producción.

Sabrido, a quien el
PP pidió que dimitiera «por vergüenza torera», aseguró
que SADA ha aceptado su responsabilidad y los cargos que se le imputan y manifestó
que, tanto los sistemas de inspección de la Junta de Castilla-La Mancha,
como la red de alerta sanitaria funcionaron correctamente. A su juicio, el Gobierno
regional actuó «con la máxima responsabilidad y diligencia»
y es la empresa, según la ley, la única responsable de poner en
el mercado productos no aptos para el consumo humano. Detalló que SADA
no notificó a las autoridades que la salsa de los pollos «Sada»
y «Pimpollo» contenía, además de aceite de girasol, el
jugo que desprende el pollo durante el asado, y agregó que tampoco hubo
información sobre el cambio del sistema de dosificación de la salsa.


Por todo ello, los servicios de inspección en la visita que realizaron
el 26 de julio, cuando ya había productos contaminados, no pudieron analizar
el sistema de dosificación, en el que se halló posteriormente una
zona ciega con el foco de salmonella y al que le fallaba el sistema de pasteurización.


El consejero agregó que tampoco se detectó la bacteria en la
salsa, porque en el mismo lote de productos había pollos que estaban contaminados
y otros que no, pues en las primeras horas de la mañana la salsa no alcanzaba
los 60ºC de temperatura a los que se destruye la bacteria.

Sin embargo,
cuando el sistema de producción llevaba un tiempo en funcionamiento el
jugo alcanzaba los 180 ºC, por lo que, aunque no funcionara la pasteurización,
la bacteria se eliminaba. «Supervisamos todo aquello de lo que teníamos
conocimiento», recalcó el consejero, quien recordó que la empresa
era objeto al menos de dos inspecciones semanales.

No obstante, reconoció
haber encargado a la Dirección General de Salud Pública un informe
la posibilidad de mejorar los sistemas de control e inspección en empresas
muy complejas, con mucho personal y una gran capacidad de producción.


El consejero valoró la agilidad del servicio de epidemiología
de la Comunidad Valenciana, que comunicó el día 28 de julio la sospecha
de un brote de Salmonella al contabilizar 25 casos, y también alabó
la rapidez y eficacia de la red de alerta nacional. De hecho, dijo, casi el 90
por ciento de los más de 2.700 afectados -303 de ellos en Castilla-La Mancha-
se infectaron antes del 29 de julio. También recalcó que en cuanto
se conoció la situación se activó la alerta, se paralizó
la producción de Sada y se procedió a la retirada de los productos
-183.000 en total- de los puntos de venta, gracias a la activa colaboración
de la empresa.



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