Según informa el diario barcelonés «La Vanguardia» el gasto de los hogares españoles destinado a alimentación se estanca en 1998, reduciéndose a la mitad respecto el año anterior.
Mientras que en 1997 el crecimiento del gasto alimenticio fue del 3,49% y del no alimenticio del 3,06%, en 1998 el gasto no alimenticio ha crecido casi el doble, 3,37% que el crecimiento del gasto en alimentación, el 1,82%.
Esta noticia es de especial importancia para las diferentes producciones animales, pues refleja la tendencia actual de los países desarrollados a estancamientos o crecimientos negativos en el porcentaje de gastos dedicados a la alimentación.

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Los hogares españoles mejoraron el pasado año su
grado de optimismo en relación con sus decisiones de
consumo, pero a la hora de la verdad aumentaron de
forma muy moderada sus gastos efectivos. El consumo
medio por hogar se incrementó el 1,82% en 1998 y el
1,17% en el último trimestre del año, aumento este
último que fue el más moderado de los últimos
trimestres.

El ahorro se mantiene todavía en cotas bastante
elevadas, según se deduce de la última encuesta de
presupuestos familiares que acaba de dar a conocer el
Instituto Nacional de Estadística. Un 7,1% más de
hogares españoles estaba en condiciones de destinar
dinero al ahorro en el último trimestre del pasado año;
esta situación se daba en el 31,1% de las familias. La
opinión de los hogares en favor del gasto aumentó
durante el último trimestre hasta convertirse en una
corriente mayoritaria, ya que el 52% de las familias
consideraba entonces que las economías domésticas
se encuentran en un buen momento o, cuando menos,
en uno no desfavorable para adoptar decisiones de
gasto incluso si éstas son importantes.

No obstante, entre las decisiones ‘importantes’ de
gasto no se incluyen las compras de viviendas, que no
son objeto de esta encuesta. Un año antes, el
porcentaje de hogares que se mostraba en favor de
tomar decisiones de gasto importantes era minoritario, un 5,49% inferior al de finales de 1998.

Entre los más proclives a las decisiones de gasto
estaban, a finales de 1998, las familias de Canarias,
Castilla y León, Aragón, Cataluña y País Vasco.

El optimismo, una vez superada la crisis de los
mercados bursátiles del pasado verano, se ha
traducido en una mejora de las opiniones de los
hogares españoles. Sin embargo, la cautela queda bien
reflejada en el modesto crecimiento de sus gastos, en
contraste con el aumento de la renta disponible. El
consumo medio por hogar durante el pasado año
aumentó en un 1,82% frente a una subida del 1,96% en
1997, en ambos casos tomando como base los gastos
en pesetas constantes, es decir, una vez corregido el
efecto de la inflación. En el cuarto trimestre del año, la
subida del consumo fue del 1,17% respecto al mismo
trimestre del año anterior. Estas variaciones son
relativamente modestas cuando se comparan con otras
variables de la economía como el crecimiento del
empleo (un 3,3% el pasado año) o el aumento de los
salarios reales, por encima del 1%.

De acuerdo con estimaciones provisionales, la renta
disponible de las familias habrá aumentado el pasado
año en torno al 3,5% en términos reales. Dada la baja
expansión del consumo, el ahorro ha debido
mantenerse en cotas todavía importantes durante el
pasado año, por encima del 10% de la renta disponible
de las familias. En contraste con el aumento moderado
del consumo en los hogares, el gasto total (es decir, el
de la suma de todos los hogares españoles)
experimentó avances algo mayores. La diferencia
reside en el aumento del número de hogares durante
1998. En el conjunto del año, y en pesetas constantes,
el crecimiento del consumo global fue del 3,01%, algo
menor que en 1997, cuando creció un 3,18%. En el
último trimestre, el crecimiento fue del 2,66% sobre el
mismo trimestre del pasado año, aunque en este caso
el crecimiento del consumo ha sido más expansivo que
en el trimestre de cierre de 1997, cuando registró un
aumento del 1,9%.

En lo que sí ha habido un gran cambio de un año a otro
ha sido en la reducción del peso de los gastos
alimenticios.
El aumento de este renglón, en el caso
del consumo global de la economía española, fue en
1998 del 1,82% frente al 3,49% del año anterior. Los
gastos no alimenticios globales crecieron un 3,37% en
términos reales en el conjunto de 1998 y un año antes
lo habían hecho en un 3,06%. En el cuarto trimestre
del año pasado, el consumo por hogar fue de 746.796
pesetas, equivalentes a 392.530 pesetas del año 1985.
De las 746.796 pesetas de gasto, sólo 164.260 se
destinaron a gastos alimenticios. Esta diferencia entre
el crecimiento de los gastos no alimenticios y los de
alimentación ha sido más palpable en el último
trimestre de 1998, con aumentos del 3,28% en 1998 y
del 1,46% en el trimestre final de 1997. La propensión
a la estabilidad en los gastos alimenticios, en los que
se han producido aumentos de precios muy moderados
el pasado año, explica el mayor grado de madurez del
tipo de gasto de las familias. El crecimiento del
consumo está siendo mucho más acusado en los
gastos relacionados con bienes duraderos, como los
automóviles, cuya expansión ha sido muy notable.

El consumo sigue moderado aunque el 52% de las
familias afirme que está en condiciones de asumir
gastos importantes

El porcentaje de españoles que declara estar en
condiciones de destinar dinero al ahorro ha subido
hasta el 31,1% en el cuarto trimestre de 1998, un 7,1%
más que un año antes. Este porcentaje llega al 42,9%
en Castilla y León, al 38,6% en La Rioja, al 38% en la
Comunidad Valenciana y al 35,9% en el País Vasco.
Cataluña se encuentra por debajo de la media
española, en un 27,9%.

Fuente:
Primo González ( La Vanguardia ) , 29/3/99)

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