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Según una noticia publicada en «The Times» londinense, puede ser que el tradicional pavo británico se vea por última vez en las carnicerías del Reino Unido durante estas Navidades. Esto al menos es lo que se deduce de la opinión de Mr. Jeff Rooker, Ministro de Sanidad del país, denominado por algunos «la bestia negra» por los consumidores de leche no pasteurizada y entrecots, por afirmar que el pavo tradicional de Navidad, con su cabeza, pies y menudillos, plantea una amenaza sanitaria, debiendo ser procesado en mataderos autorizados, como sucede en el resto de paises de la Unión Europea.
Esta opinión contrasta con la de los productores, quienes se verán obligados a abandonar el negocio al no poder cargar con el trabajo extra y el coste que representaría el faenar ellos mismos a los pavos. Las carnicerías, por su parte, dicen que perderían el control sobre el tiempo de descanso de las canales antes de ser evisceradas, factor que se considera crucial para proporcio-nar el sabor superior que tiene el pavo tradicional.
Hay que tener presente que el «código de práctica» en esta producción requiere una crianza de al menos 18 semanas, una alimentación principalmente con cereales y sin promotores del crecimiento, un desplume prácticamente manual y un tiempo de des-canso de al menos 7 días. Bajo estas condiciones, en el Reino Unido se producen unos 400.000 pavos al año, estimándose que la mitad de esta cifra, aproximadamente, se venden enteros a las carnicerías. Sin embargo, la práctica totalidad de los 10 millo-nes de pavos que se venden para las mismas fechas navideñas en el mercado británico proceden de granjas industriales, siendo su precio una tercera parte del que tiene el pavo tradicional.

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