Según las últimas tendencias, los argentinos comen menos carne vacuna y consumen más pollo. En los últimos 20 años, el consumo de carne aviar casi se cuadruplicó, mientras que el de carne vacuna cayó 30%. Un cambio en la mesa que atraviesa cuestiones de precios y percepciones sobre la comida saludable.

En 1990, cada argentino consumía por año (y en promedio) 78 kilos de carne vacuna en milanesas, asados y churrascos. El año pasado, fueron menos de 55 kilos en promedio, según los registros del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. En cambio, el consumo de pollo rondaba los 12 kilos por persona por año en 1990, y este año llegó a los 40 kilos.

Las razones del recambio son complejas. Algunos expertos señalan que la razón fundamental es el precio. Aunque la mitad del pollo se desecha (es decir, sus huesos), su precio termina siendo más económico que la carne vacuna. Hoy, con 100 pesos se puede comprar -como barato- apenas 3 kilos de asado, mientras que con el mismo valor el consumidor se lleva 7 kilos de pollo.

Las macrocifras del sector avícola en Argentina pueden consultarse en un informe del Ministerio de la Nación.

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