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El pasado 25 de enero se registró en Colombia un importante terremoto de trágicas consecuencias no sólo de tipo humano -más de un millar de muertos y centenares de miles de personas afectadas- sino también económicas, provocando pérdidas materiales estimadas en 3 billones de $, equivalentes a 2 puntos del Producto Interior Bruto -PIB- de este país.
Según informa la FENAVI (Federación Nacional de Avicultores de Colombia) las perdidas en pollo fueron de 10 millones, y en huevos de 39,4 millones, lo que supone un total de 49,4 millones de $, cifra a la que deben sumarse los 120,7 millones de $ que serán necesarios para reconstruir todas las infraestructuras de la industria avícola destruidas durante la tragedia. Deben considerarse además las pérdidas ocasionadas por el estrés, que originó una disminución de las producciones cuyo coste se estima en 27,2 millones de $.
Muchas de las pérdidas se produjeron como consecuencia de falta de abastecimiento de energía eléctrica, agua y alimentos, destrucción de edificios, pillaje, rotura de huevos, etc. Otro de los problemas se produjo como consecuencia de la desaparición de algunos de los clientes y de los puntos de distribución y venta habituales, hecho que impidió a los productores cobrar el producto que en esos momentos ya estaba en la red de distribución.
Los avicultores de la zona afectada ya se han puesto a trabajar para recuperar la situación previa al terremoto, confiando en las ayudas que el Gobierno pueda conceder.

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