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La Universidad de Arizona, con el financiamiento del USDA, lleva las últimas
fases de experimentación de un proceso complejo, costoso y novedoso.

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La Universidad de Arizona, con el financiamiento del USDA, lleva las últimas
fases de experimentación de un proceso complejo, costoso y novedoso.

A pesar que el Campylobacter jejuni es el causante de un mayor número
de intoxicaciones alimentarias en comparación con la Salmonella,
no goza de la popularidad de ésta. Recientes estudios ubican al Campylobacter
como la primera causa de infecciones trasmitidas por los alimentos, tanto en
Europa como en Estados Unidos. Es en ese último país que se está
llevando a cabo la investigación para desarrollar la vacuna contra el
Campylobacter.

A pesar de que no se trata de una enfermedad que afecte a los pollos o disminuya
su productividad, al ser un problema de salud pública, el Departamento
de Agricultura de Estados Unidos (USDA)
ha financiado el estudio realizado en la Universidad
Estatal de Arizona
. La enfermedad en humanos causa el menos 2,4 millones
de enfermos al año y los costos asociados alcanzan el billón de
dólares (734 millones de euros aproximadamente).

Lo novedoso y prometedor de esta investigación consiste en su enfoque.
Se trata de disminuir la habilidad del microorganismo de colonizar el intestino
del pollo, obstruyendo el mecanismo de adhesión del Campylobacter
a la pared intestinal. Para esto, se identificó el gen que produce la
proteína de adherencia y se le insertó dicho gen a un tipo de
Salmonella inocua. Esta actúa como vector que lleva la información
al pollo una vez que se le inocula la vacuna con la Salmonella viva. El contacto
con el gen del Campylobacter insertado genéticamente a la Salmonella
inofensiva hace que el pollo genere anticuerpos contra la proteína de
adhesión. Así, cuando el verdadero Campylobacter entra en contacto
con el pollo inmunizado, éste lo rechaza.

Actualmente, después de los primeros ensayos bajo condiciones controladas
con excelentes resultados, se pasará a una fase de experimentación
a gran escala. Los investigadores suponen que en tres años podría
estar comercialmente disponible, a un costo aproximado de un centavo de dólar/dosis.
La Universidad de Arizona está gestionando en Estados Unidos y Europa
la patente del gen descubierto por ellos, único para Campylobacter
jejuni
.

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