España descarta que la gripe aviar se convierta en una nueva pandemia en humanos

El Ministerio de Sanidad ha publicado un informe, a comienzos de febrero, analizando el riesgo para la salud pública de la influenza aviar (IA) en España y concluye que para la población general es muy bajo

Tras la llegada de la IA a España, el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) del Ministerio de Sanidad ha hecho una evaluación rápida de riesgo para conocer el impacto que podría tener esta enfermedad zoonósica en el país.

Las conclusiones son que, para España, teniendo en cuenta el elevado número de focos de IA en Europa, el riesgo de nuevas introducciones y su diseminación en las aves se considera muy alto, aunque ello sería para los animales y el impacto estaría relacionado con las pérdidas económicas asociadas.

Sin embargo, el riesgo de que se produzcan casos humanos debidos a la transmisión de la IA de las aves a los humanos se considera muy bajo para la población general, mientras que para las personas en contacto directo con aves el riesgo sería bajo o moderado.

En este último grupo se incluyen a ganaderos, veterinarios, trabajadores de granjas, cazadores, ornitólogos y agentes de medio ambiente, en los que se recomienda utilizar medidas de protección adecuadas cuando estén en contacto con los animales, especialmente si éstos muestran síntomas clínicos compatibles con la enfermedad. Y otra de las recomendaciones es la vacunación de la gripe estacional a estos grupos ocupacionales.

Eso sí, Sanidad aconseja que cuando se presentase algún caso aislado y la enfermedad asociada fuera grave, “dado que la transmisión interhumana es muy limitada, se considera que el impacto poblacional sería muy bajo”.

Sanidad advierte que, en humanos, durante 2020 y, sobre todo, en 2021, se ha producido a nivel mundial un aumento importante en la notificación de casos esporádicos de IA zoonósica, casi diez veces más en 2021 respecto a la media de casos anuales notificados entre 2007 y 2019.

Esto ha ocurrido mayoritariamente en China, en personas en contacto con aves, producidos por virus del subtipo A(H5N6), en el que se han encontrado en ocasiones algunas características comunes al A(H5N1) circulante en aves en Europa. En España, no se ha detectado en esta temporada ni las anteriores, ningún caso de IA en humanos.

 

El potencial pandémico de la influenza aviar

“Los virus de la IA se encuentran entre los patógenos emergentes y reemergentes más preocupantes para la salud pública por su potencial pandémico. Aunque, en principio, la transmisión de aves a humanos y la transmisión interhumana es muy poco frecuente, podrían adquirir la capacidad de transmitirse eficazmente, lo que provocaría su expansión. Por ello, es necesario un seguimiento estrecho de la evolución de estos virus”, apunta el Ministerio.

También explica que la capacidad de un virus de la IA para establecerse y mantenerse en los mamíferos es limitada debido a las diferencias que existen en los receptores celulares. La unión a los receptores permite al virus introducirse en la célula e infectarla. Sin embargo, una vez que el virus se adapta a un mamífero, “podría propagarse fácilmente”.

Cuando la transmisión ocurre entre distintas especies, con la aportación de nuevas propiedades antigénicas a través del reordenamiento de los virus de la influenza de las aves y de mamíferos en hospedadores coinfectados (como el cerdo, que expresa receptores tanto de aves como de mamíferos), podría aumentar la eficiencia de la transmisión y propagarse rápidamente.

En este punto, las infecciones humanas de origen zoonósico, producidas casi siempre tras un contacto estrecho y prolongado con aves infectadas, ocasionan generalmente infección asintomática o enfermedad leve con síntomas como conjuntivitis, síndrome gripal, tos, cansancio, etc.

Algunos de los subtipos de la IA que se han asociado al desarrollo de enfermedad grave, por ejemplo, los H5N1 y H7N9, que se han asociado a inflamación del tracto respiratorio inferior (bronquiolitis y neumonía), disfunción de múltiples órganos y detección en plasma de niveles elevados de citocinas proinflamatorias y quimiocinas que, posiblemente, contribuyan a la patogenicidad en el ser humano.

También señala el Ministerio que “no hay vacunas disponibles para infecciones por nuevos subtipos de virus tipo A aunque, a nivel regulatorio, en la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) se dispone de registros de ‘vacunas modelo’ que permiten desarrollar vacunas con subtipos virales con potencial pandémico. Estas vacunas solo podrían utilizarse cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la Unión Europea (UE) declaren oficialmente una pandemia de gripe”.

 

Recomendaciones para combatir la gripe aviar

Por último, el Ministerio aporta una serie de recomendaciones para hacer frente a la IA, diciendo que reducir el riesgo para los humanos depende, en gran medida, de prevenir la circulación del virus en las aves de corral y minimizar la cantidad de virus en los entornos en la interfaz humano animal (es decir, mercados y granjas de aves) y la exposición a aves potencialmente infectadas”.

En este sentido, se recuerda que se deben reforzar las medidas de bioseguridad, especialmente las destinadas a evitar el contacto con aves silvestres, así como reforzar la vigilancia pasiva tanto en explotaciones avícolas como en aves silvestres, notificando a los servicios veterinarios oficiales cualquier sospecha de enfermedad. Además, los trabajadores y las personas expuestas a animales infectados por virus de gripe deben seguir las medidas descritas en los correspondientes protocolos de actuación-.

Para prevenir, detectar y controlar la aparición de casos de gripe zoonósica, tanto en humanos como en animales, resulta esencial continuar con el desarrollo y mantenimiento de los sistemas de vigilancia y garantizar la coordinación entre los distintos sectores de salud pública, salud ambiental, sanidad animal y salud laboral para poder hacer un correcto abordaje de estos eventos, potencialmente graves para la salud pública.

 

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