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Un nuevo avance para la ciencia ha supuesto el estudio que ha llevado a cabo el equipo de investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) y de la Universidad McGil, con el que se ha llegado a la conclusión de que el cerebro del pollo cuando aún es un embrión ya presenta actividad superior (localizada en la zona reservada a la ejecución de tareas complejas). En un vídeo filmado por los investigadores a través de la técnica de la tomografía computarizada de rayos X, puede verse claramente la respuesta del cerebro embrionario a estímulos externos como el cacareo de una gallina alertando de un peligro. Ante este sonido, el cerebro del pollo se despierta, aunque no ocurre lo mismo con otros sonidos similares pero sin significado para el ave, como puede ser el ladrido de un perro.

Para llevar a cabo este trabajo se adaptó una técnica en la que España es pionera: la tomografía por emisión de positrones y rayos X (PET/TAC) preclínica, una técnica no invasiva con la que se consiguen imágenes tridimensionales de la función cerebral con resolución sub-milimétrica. Se trata de un procedimiento por el cual se observar y medir los cambios de actividad cerebral del embrión, oscilando entre fases de sueño y vigilia, y sin interferir con su desarrollo normal. Este estudio, que se ha publicado en la revista científica Current Biology, puede tener grandes repercusiones tanto para la ciencia animal como para la humana, puesto que los investigadores han relacionado estos resultados con el hecho de que algunos pediatras cuestionen aún los efectos positivos que puede tener la música al ponerla en contacto con un cerebro en formación.

Fuente: UC3M

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