Desde el pasado jueves 27 de febrero la avicultura holandesa se ve afectada por un brote de Influenza aviar, una enfermedad viral fatal y altamente contagiosa.
Se han cerrado los mataderos y se han prohibido el transporte y la exportación de aves. A partir de este momento decenas de miles de pollos deberán ser sacrificados para prevenir que el virus siga propagándose.
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Desde el pasado jueves 27 de febrero la avicultura holandesa se ve afectada
por un brote de Influenza aviar, una enfermedad viral fatal y altamente contagiosa.
Se han cerrado los mataderos y se han prohibido el transporte y la exportación
de aves. A partir de este momento decenas de miles de pollos deberán
ser sacrificados para prevenir que el virus siga propagándose.

Los primeros casos de la enfermedad, cuyo último brote se documenta
35 años atrás, surgieron en dos granjas de las poblaciones de
Barneveld y de Laren, en el centro del pais. Hasta el momento se han detectado
13 explotaciones afectadas.

Al tratarse de una patología de declaración obligatoria, existen
unos procedimientos muy concretos de control del brote holandés, entre
los que destacan la prohibición del transporte de aves y el sacrificio
de todas aquellas afectadas, además de la posterior cuarentena; todas
estas medidas han sido ordenadas en fecha de 3 de marzo por el Ministro de Agricultura
holandés Cees Veerman.

En opinión de los avicultores, estas medidas son insuficientes y se
han aplicado tarde. La progresión del área afectada avanza hacia
el este, por lo cual se teme que en los próximos días pudiera
alcanzar a Alemania.
Las pérdidas económicas que ha sufrido el sector hasta hoy se
estiman aproximadamente en un millón de euros diarios.

Teniendo en cuenta que Holanda es el principal exportador de huevos para incubar,
huevos de consumo y pollitas, es imprescindible extremar las normas de bioseguridad
en los vehículos y en el intercambio de productos.

Enlace seleccionado:

http://www.oie.int/esp/maladies/fiches/e_A150.htm



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