La Organización Interprofesional
del Huevo y sus Productos
(INPROVO) señaló a finales de año
que el sector se encuentra en un período de incertidumbre, dado que la
normativa sobre bienestar de las ponedoras obliga desde el 1 de enero de 2003
a una reducción sustancial de la densidad en las granjas.
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En un comunicado, la organización señaló que esta norma
supone una reconversión total de las granjas actuales, lo que implica
un importante incremento de los costes de producción en toda la Unión
Europea.

INPROVO señaló que ha demandado a las autoridades nacionales
y comunitarias medidas que eviten que el sector «sea víctima de
la competencia de importaciones de países terceros con menores costes
de producción, y con normas mucho menos exigentes en bienestar animal,
seguridad alimentaria y medio ambiente».
Lamentó que los reglamentos derivados de la reforma de la Política
Agraria Común (PAC) excluyan a los avicultores de cualquier ayuda para
la reconversión del sector y que las negociaciones de la Organización
Mundial de Comercio (OMC), que deberían clarificar la posibilidad de
establecer barreras al comercio por aspectos «no comerciales», como
el bienestar animal, han resultado fallidas.

Añadió que en su informe sobre las normas de bienestar en países
terceros y la competitividad del sector comunitario, la Comisión Europea
(CE) reconoce el riesgo de competencia desleal creado por las normas comunitarias
sobre bienestar.

Sin embargo, no solamente no ofrece soluciones a corto plazo para paliar esta
situación, sino que la prevista revisión de la actual directiva
de bienestar de las ponedoras, que debería hacerse en 2005, podría
prolongarse hasta el año 2007, «lo que alarga aún más
el plazo para vislumbrar las posibles soluciones».

Los precios medios de 2003 subieron un 20 por ciento por encima de los de 2002,
y las exportaciones al mercado intracomunitario aumentaron más de un
60 por ciento hasta el tercer trimestre del año respecto al mismo período
del año 2002, en parte por la influenza aviar en Holanda que redujo su
cabaña de ponedoras en un 60 por ciento.

La organización, no obstante, detalló que en la segunda mitad
del año subieron los precios de las materias primas, entre el 35 por
ciento del centeno y el 80 por ciento de la harina de soja, que incrementaron
los costes de producción en España.


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