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No es fácil encontrar voluntarios para una guerra de exterminio; tal
vez por eso Tailandia ha tenido que recurrir finalmente al Ejército.
El Gobierno de esta nación ha movilizado a los soldados y ha reclutado
a presos para dar cuenta de miles de aves y tratar de erradicar la gripe del
pollo del país. Mientras, un portavoz de la Organización Mundial
de la Salud advirtió ayer de que el virus de la gripe del pollo, que
ya ha provocado la muerte de seis personas en Vietnam y una en Tailandia, se
está revelando resistente a los tratamientos actuales. También
señaló que probablemente se tardará más de seis
meses en desarrollar una vacuna contra esta enfermedad, dado que el virus está
mutando rápidamente.

Medio millar de efectivos del Ejército del Aire tailandés y un
centenar de presidiarios han sido desplegados en la zona de Suphan Bhuri, uno
de los focos principales de la epidemia. Su tarea será sacrificar todas
las gallináceas de unas 400 granjas de la provincia, situada al noroeste
de Bangkok.

El viceministro de Agricultura tailandés, Newin Chiochob, explicó
los detalles de esta contienda: “Tenemos que eliminar todos los pollos
lo antes posible y tenemos problemas para encontrar trabajadores que quieran
llevar a cabo esta tarea”. Hasta el momento, y según los datos facilitados
por este político, ya han sido sacrificadas siete millones de aves en
un drástico intento de frenar la epidemia. Los equipos de exterminadores
van provistos de máscaras, botas y todos los elementos de protección
y van metiendo los animales en bolsas, donde muchos mueren asfixiados. Si no,
el destino final es el fuego.

Lo que no será fácil de atajar será la polémica
política desatada tras conocerse que el Gobierno tailandés conocía
desde hace semanas la existencia de la enfermedad, aunque prefirió callar
para no perjudicar al mercado de carne de pollo ni al sector turístico.
El propio primer ministro, Thaksin Shinawatra, admitió ayer que su gabinete
sospechaba que esta dolencia era la causante de una masiva mortandad en la cabaña
avícola, y no el cólera o la bronquitis, como dijo el Ejecutivo
en un principio. De hecho, la primera alarma la dieron los granjeros en noviembre
del 2003, antes de que la epidemia saltara a Vietnam. Desde entonces, la gripe
del pollo ha afectado a seis países. Al margen de los dos citados, también
tienen este problema Corea del Sur, Japón, Camboya y Taiwán. Pero
desde ayer hay una séptima nación afectada: Indonesia.

En efecto, el Ministerio de Agricultura indonesio confirmó que la epidemia
se ha abierto paso en la cabaña avícola del país. El subdirector
general de Explotaciones Agrícolas, Sorfan Sudarjat, declaró que
han perecido cerca de 4,5 millones de aves, aunque un 60% ha muerto por la enfermedad
de Newcastle, un virus hasta ahora inofensivo para los seres humanos.

Por el momento, la gripe del pollo sólo ha afectado a personas en Vietnam
y Tailandia. En Vietnam, seis personas, la mayoría niños, han
muerto a causa del virus, en tanto que en Tailandia se ha registrado una muerte.
El Hospital de Enfermedades Tropicales de Hanoi (Vietnam) admitió ayer
que otros tres pacientes están infectados, con lo que el número
de enfermos se eleva a 19. Las autoridades hospitalarias indicaron que un joven
de 19 años falleció mientras era trasladado al hospital pediátrico
de la capital. El finado padecía una grave inflamación de los
pulmones, aunque no se ha confirmado si se trata de un nuevo caso de gripe aviar.

Por su parte, los países limítrofes intentan evitar que la plaga
les alcance. De esta forma, China prohibió ayer la importación
de aves de Tailandia y Camboya.

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