La Fiscalía de Lleida investiga un presunto delito de fraude alimentario en que habría incurrido la Corporación Alimentaria de Guissona que habría comercializado carne de pollo presuntamente perjudicial para la salud.
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La Fiscalía de Lleida investiga un presunto delito de fraude alimentario
en que habría incurrido la Corporación Alimentaria de Guissona
que habría comercializado carne de pollo presuntamente perjudicial para
la salud.
Según el fiscal, de los 40 millones de pollos sacrificados en 2003, prácticamente
la mitad tenia residuos de antibióticos. Los pollos se habrían
sacrificado cuando solo se habían alimentado con pienso medicado con
antibiótico, práctica permitida por la ley pero que se ha de completar
con unos últimos días de alimentación con piensos no medicados.

La empresa ha informado que todos los controles veterinarios han dado negativo
y que en todo caso la responsabilidad es de los avicultores.

La Fiscalía de Lleida ha abierto esta investigación después
de descubrir que diversas granjas enviaron los pollos al matadero antes de hora
y que por tanto contenían residuos de un aditivo denominado salinomicina
sódica. Las explotaciones investigadas están integradas en la
Corporación Alimentaria Guissona

La Fiscalía ha comprobado que los pollos sacrificados no consumieron
pienso sin medicar durante la última fase del engorde, y está
investigando si ello era una práctica habitual. Para ello han comenzado
a inspeccionar todas las granjas que la corporación tiene en Aragón
y Cataluña. Mientras que el Fiscal asegura que estos residuos podrían
ser perjudiciales para la salud, la Generalitat de Catalunya a través
del Conseller d’Agricultura Antoni Siurana ha asegurado no tener «ningún
recelo» acerca del sistema de engorde de pollos de la Corporación
Alimentaria de Guissona.
La fiscalía está ahora a la espera de los informes de los Mossos
d’Esquadra y de la Guardia Civil sobre el engorde de pollos en las granjas de
Guissona.

En España los pollos se sacrifican de media con un peso vivo de 2,2-2,4
Kg de peso vivo y unos 45 días de edad. Una de las quejas recurrentes
de los avicultores, no sólo de Guissona sino de la mayor parte de asociaciones
e integradoras españolas, es que las empresas les avisan con muy poca
anticipación sobre el día exacto en que recogerán las aves,
lo que puede comportar que los días de suministro de pienso de acabado
no medicado no sean los previstos en un inicio.
Otro problema habitual son los «aclarados» en que la integradora retira
una parte de los pollos un día, otra parte 2 o 3 días posteriores
y puede acabar de vaciar la nave hasta 5 ó 7 días después de sacar
las primeras aves, mientras que lo ideal es el vaciado total ejecutado en un
solo día.

Guissona ha insistido en que los controles realizados por los
veterinarios de la Generalitat en su matadero no han encontrado restos anormales
en las aves sacrificadas. La empresa insiste en que todos sus ganaderos asociados
conocen la normativa de engorde de las aves, que es de obligado cumplimiento,
y que por tanto son ellos los responsables que en cada etapa del engorde las
aves consuman el tipo
de pienso
que les corresponda.

Para saber más:

Reglamentación
del uso de aditivos en alimentación animal
. Artículo publicado
en SELECIONES AVÍCOLAS en agosto 2002

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