Resumen Conferencia impartida por Javier Ramírez, Director General de Lohmann Tierzucht, en las Jornadas Profesionales de Avicultura 2014 en el marco del salón SIAG (Salón Internacional de la Avicultura y Ganadería) 

javier-ramirez[1]

El progreso genético, los avances científicos para la nutrición, la identificación de materias primas sustitutivas, el abaratamiento de las fórmulas de pienso, el aumento de precio de mercado de los huevos, la estabilidad de los mercados y la erradicación de las enfermedades.

Cualquiera de los anteriores conceptos lleguen cuando lleguen, son bienvenidos para el productor de huevos donde quiera que esté localizado.

Todos ellos llegan continuamente y algunos desaparecen de inmediato.

Otros permanecen.

Mientras las epidemias aparecen sin avisar y dejan huellas más o menos profundas según el tipo de virus, de bacteria, o incluso de explotación.

Mientras los mercados, tanto los de materias primas, como los de la comercialización de huevos, benefician o perjudican a quie­nes poca incidencia tienen en los mismos.

Otros factores relacionados con la producción avícola como la eficacia de las materias primas y su correcta utilización, así como la mejora genética, van, día a día, aportando una mejora sostenida, permanente y discreta sobre la potencialidad de la produc­ción.

Aún así, el productor puede llegar a determinar el nivel de compromiso que quiere adquirir con el uso de determinadas materias primas o complementos alimenticios en un determinado momento para la mejora o mantenimiento de sus producciones.

Sin embargo, si hablamos de la mejora genética, del potencial genético de cada generación de gallinas, de la cantidad de huevos que cabe esperar de cada nuevo lote recriado y alojado en las explotaciones de puesta…

¿Cómo evaluamos la expectativa de dicha productividad?

¿Cómo sabemos que la cantidad de huevos recogidos a diario son los oportunos, y cuántos más cabría esperar?

En realidad, confiamos que el resto de parámetros de manejo del lote tanto en recría como en puesta es el adecuado y no hemos podido hacerlo mejor.

Si pensáramos que algo más o mejor podríamos haber aplicado en el manejo, seguro lo habríamos hecho.

Así que dejamos que el resto lo añada la mejora genética.

Sea cual sea la diferencia entre los lotes anteriores y el actualmente en producción.

Ante este escenario, los mensajes esperanzadores de que el incremento de huevos que potencialmente una gallina puede poner en el año presente es ligeramente superior a los años anteriores, y aun mejor, de que es sustancialmente inferior a los que en breve será capaz de producir la de las generaciones cercanas, nos abre una ventana de esperanza al aumento de productividad y por tanto de beneficios económicos.

Nos encontramos ante el rumor en el mercado de que el potencial genético de la gallina ponedora moderna puede llegar a producir, ya en breve, una cantidad de 500 huevos, los cuales, dividiendo el coste de reposición de la misma, ofrece una muy sustancial mejora en los costes de producción.

¿Es realmente una gallina nueva?. ¿Se trata de una nueva raza, cruce genética, coloración o tamaño?

¿Simplemente una mejora genética basada en nuevas técnicas de selección?

Y finalmente nos preguntamos si estará disponible en breve y a un precio asequible.

¿Es la gallina de los 500 huevos un mito o una realidad?

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