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chinaEn China continúa la preocupación por el último brote de gripe aviar que se ha cobrado ya 17 muertos. La población no sale sin las mascarillas, y el virus parece que se propaga a gran velocidad. El goteo de víctimas se mantiene constante –uno o dos cada día- y la Organización Mundial de la Salud ha confirmado que muchos de los infectados no han tenido contacto con aves, lo que eleva la inquietud. “Como el origen de la infección no ha sido controlada, es posible que el número de enfermos continúe creciendo”, reconoce un informe redactado por la Comisión Nacional de Salud y recogido por la agencia de noticias oficial, Xinhua. Con el fin de agilizar la investigación sobre el comportamiento del H7N9, el Gobierno chino ha decidido, finalmente, invitar a un grupo de científicos extranjeros que viajará a las zonas más afectadas del país esta semana para evaluar la situación y recabar información.

Entre las principales preocupaciones de los expertos está, sin duda, la amenaza de una posible mutación del virus, que podría otorgarle la capacidad para transmitirse entre humanos. Unas mil personas que se han relacionado con los infectados están siendo monitorizadas, y además la Organización Mundial de la Salud niega que se haya llegado a ese extremo.  Según la agencia Reuters, sólo el 10% de los casos cuya información se ha hecho pública han tenido alguna interacción con aves. De momento, los consumidores se abstienen de comprar pollo y pato, por lo que las pérdidas del sector superan ya los 10.000 millones de yuanes (unos 1.250 millones de euros), según la Asociación Avícola de China.

Por otra parte, últimamente también ha habido preocupación en Europa. A finales de marzo se detectó en la provincia holandesa de Flevoland un brote de influenza aviar debido a una cepa de baja patogenicidad –H7N7– en una granja de puesta. Esto obligó a las autoridades sanitarias a sacrificar la totalidad de la población de la misma, unas 24.000 gallinas, decretar una zona de cuarentena en un radio de 1 km en torno a ella y notificar oficialmente el caso a la OIE –Organización Internacional de Epizootias-. Sin embargo, se apuntó que, afortunadamente, no había ninguna otra granja avícola en Flevoland, por lo que la situación estaba bajo control.

A tenor de estos hechos, tanto en Holanda como en China, los medios de comunicación se preguntan sobre esta alarma sanitaria. Hace unos días, Joaquim Segalés, director del Centre de Recerca en Salut Animal  de Catalunya (CRESA), en una jornada con periodistas, comentó que “de entrada, no hay peligro porque los brotes detectados recientemente se han localizado en la zona de Shangai, en el sudeste asiático, y no se ha detectado transmisión de hombre a hombre, y eso es positivo porque la posibilidad de que llegue aquí se hace más difícil”, dijo Segalés. “La alarma es más mediática que sanitaria, y de momento la Unión Europea no ha cambiado en plan de vigilancia de la gripe aviar”, argumentó.

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