La Plataforma Avícola Estatal (PAE) ha anunciado la última semana de noviembre un paro general indefinido de los productores de pollos, que se secundará desde el 14 de diciembre en todas las Comunidades Autónomas del país, según informó en conferencia de prensa su portavoz, Javier López.
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López aseguró que en los meses de enero, febrero y marzo «habrá un total desabastecimiento de carne de pollo en los mercados», ya que con el inicio del paro «no entrarán pollos en las explotaciones».
El secretario general de Ganadería de UPA, Román Santalla, denunció que «llevamos ya 20 años cobrando los mismos precios» sin que medie «ningún tipo de contrato» entre los productores y las
compañías integradoras que «asegure a los avicultores unos ingresos mínimos».
Santalla lamentó la postura poco dialogante de la patronal que incluso «amenaza» con un descenso de diez pesetas de los precios que percibe el avicultor ante una «situación coyuntural buena», en referencia a que la crisis de las vacas locas desplazará el consumo hacia la carne de pollo.

El portavoz de la PAE confirmó que este paro se iniciará con el propósito de «pedir diálogo» a la industria que «siempre ha dado la callada por respuesta» ante la protesta de los productores que sufren la congelación de los precios desde 1986 hasta este año.
López especificó que el coste de producción por un pollo de 2,460 kilogramos es de 33 pesetas, mientras las grandes compañías integradoras, entre ellas
Coren
, Agrovic, Doux y Sada,
pagan en la actualidad sólo 35 pesetas -en 1986 percibían 36 pesetas-, por lo que el avicultor «sólo dispone de un margen neto de dos pesetas».

Esta situación, en opinión de López, ha provocado unas pérdidas acumuladas de renta entre 1999 y 2000 de 8.662,5 millones de pesetas, lo que supone un incremento del 33,7 por ciento en
comparación con 1998. Por contra, López comentó que la facturación de las compañías
integradoras asciende a más de 223.000 millones de pesetas, con unos
márgenes brutos de casi 67.000 millones de pesetas.
El portavoz subrayó que la protesta sólo se desconvocará si se llega a firmar un acuerdo con la patronal en el que acepten y respeten la tabla reivindicativa del sector avícola integrado y
negaron abandonar la protesta si sólo muestran intención de negociar, pero sin voluntad de llegar a un consenso con el sector.
López lamentó que el consumidor sea el principal afectado por el desabastecimiento, aunque confío en su «solidaridad», porque de cada 700 pesetas que el comprador paga por un pollo de más de dos kilos, «los productores sólo perciben 35 pesetas».
Constató que la subida registrada en los precios de venta al público de los pollos durante la última semana, unas 40 pesetas, al pasar de 360 pesetas a las actuales 400 pesetas por kilo, «no
repercute en lo que percibe el avicultor».

Al productor «únicamente le repercuten los descensos de los precios», como la acontecida en 1999 como consecuencia del problema de las dioxinas, porque en 1996, con la primera crisis de las vacas locas el precio del pollo se «disparó» hasta una tasa interanual del 24 por ciento, y «el productor no recibió más dinero».
La plataforma está integrada por la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), la Asociación Regional de Agricultores y Ganaderos de Aragón (ARAGA), la Asociación Sectorial de Criadores Avícolas de Galicia (ACRIAGA), la Asociación de Criadores y Engordadores de Pollos de Andalucía (ACEPOL) y la Asociación de Avicultores del Ebro (AVIEBRO).
Según López, la plataforma está integrado por el 90 por ciento del sector avícola.

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