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free-rangeRoger Gent, presidente de la mayor asociación de productores de huevos camperos, la British Free Range Egg Producers’ Association (BFREPA), ha hecho una llamada a los principales supermercados para que permitan a los productores de huevos que usen piensos modificados genéticamente.

La prima que los productores de huevos se ven obligados a pagar para la soja no modificada es de 100£ por tonelada más que la soja transgénica, un coste añadido innecesario en unos momentos en que los productores de huevos se enfrentan a una grave situación financiera. Algunos importadores de soja están advirtiendo que pronto no podrán ser capaces de obtener los suministros de soja no modificada, ya que los productores de América del norte y del sur están sembrando, predominantemente, cultivos transgénicos.

Gent afirma que este hecho no es un requisito para otros sectores ganaderos, sino que es sólo para el sector de las aves de corral. «¿Por qué? ¿Es algo que los consumidores están exigiendo al sector avícola? Es difícil de creer cuando el mismo requisito no se exige a otros sectores”, se pregunta. “El coste extra que vamos a tener que pagar por soja no transgénica ha aumentado desde 40 libras por tonelada a 100 por tonelada. Los productores de soja brasileños se están pasando a la soja transgénica y pronto habrá un 10% de la producción no modificada genéticamente, cantidad insuficiente para cubrir todos los supermercados del Reino Unido”, argumenta.

Las principales asociaciones británicas del sector han escrito una carta al British Retail Consortium (BRC) para advertir de los posibles problemas a los que se enfrenta la industria. El cultivo de soja en Brasil se espera que sea de 82 millones de toneladas, con un aumento del 25% respecto al año pasado. Sin embargo, la mayoría de los 17 millones de toneladas adicionales serían transgénicas. Además de los problemas sobre la disponibilidad de soja no modificada, la tendencia cada vez mayor a los cultivos transgénicos también aumenta la posibilidad de contaminación cruzada, según han alertado los productores. «Los cultivos transgénicos están muy regulados en términos de seguridad alimentaria y medioambiental. Han sido utilizados en el Reino Unido para alimentar a otros animales destinados a la cadena de suministro durante los últimos 15 años, periodo en el que no se han notificado efectos nocivos para la salud», defienden.

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