El Consejo Europeo de ministros de Agricultura aprobó ayer la
suspensión del embargo de carne de ternera británica vigente desde hace dos
años y medio a causa de la llamada enfermedad de las «vacas locas».
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El Consejo Europeo de ministros de Agricultura aprobó ayer la
suspensión del embargo de carne de ternera británica vigente desde hace dos años y medio a
causa de la llamada enfermedad de las «vacas locas». Diez países votaron a favor de esta
medida, a la que se opuso rotundamente el ministro alemán. Francia, España, Luxemburgo y
Austria se abstuvieron. Ahora, la propuesta irá a la Comisión Europea, que deberá tomar una
decisión a lo largo de la próxima semana.

La Comisión ha prometido informar al comité veterinario sobre las misiones de inspección que
enviará a Gran Bretaña para verificar si las condiciones puestas para levantar el embargo son
aplicadas correctamente y también se dará cuenta de la fecha prevista para el reinicio de las
exportaciones de ternera. El Gobierno de Londres está obligado a matar los animales
seleccionados según estrictos criterios y en mataderos especiales.

Gran Bretaña considera que la enfermedad de las «vacas locas» está controlada y que no
tiene sentido mantener el embargo. En los últimos diez años, el Gobierno ha declarado 175.000
casos de esa enfermedad, y este año se esperan todavía 2.000. Para el 2002 se considera que
estará completamente erradicada. Cuando se supo que la enfermedad podía transmitirse al
hombre se dictó el embargo de la UE. Oficialmente son 28 las personas fallecidas en Gran
Bretaña como consecuencia de haber ingerido carne de buey contaminada.

La carne que podrá volverse a exportar deberá estar deshuesada y proceder de animales
nacidos a partir del 1 de agosto de 1996. Además, el animal deberá ser sacrificado entre los 6 y
los 30 meses. De hecho, Bruselas ha levantado ya de manera parcial el embargo mundial al
autorizar las exportaciones de ternera de Irlanda del Norte desde el pasado verano. Gran
Bretaña exportaba 246.000 toneladas de carne de ternera anuales por un valor de 520 millones
de libres (más de 120.000 millones de pesetas). Francia era el principal importador, con 79.700
toneladas.

La semana pasada, Bruselas impuso también el embargo contra las exportaciones de ternera
portuguesa, al estimar que la enfermedad de las «vacas locas» había registrado un inquietante
aumento en ese país.

Los ganaderos británicos expresaron ayer su satisfacción por la decisión tomada por los
ministros europeos de Agricultura tras un embargo de 32 meses. «Esta votación significa que el
embargo puede ser levantado antes de Navidad», aseguró un portavoz del sindicato de
agricultores National Farmers Union (NFU), cuyo presidente, Ben Gill, se hallaba en Bruselas.
«Las primeras exportaciones deberían salir de Gran Bretaña a principios del próximo año», ha
añadido la NFU, y ha reiterado que se tratará de carne deshuesada y de productos procedentes
de animales nacidos después del 1 de agosto de 1996. «Ahora nos queda –añadieron– la dura
tarea de reconstruir nuestro mercado de exportación.»

Trevor Hayes, portavoz de Meat anb Livestock Commission, añadió que era la mejor noticia de
los dos últimos años, ya que podremos volver a vender carne de buey en todo el mundo, aunque
ha añadido que hasta la próxima primavera no se reiniciará la exportación, ya que debe ser
supervisada por los inspectores de la comunidad.
«La Vanguardia»

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