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Los productores de pollos españoles perdieron 25.000 millones de pesetas (150,2 millones de Euros) hasta junio de 1999, debido al fuerte descenso de los precios provocado, en un primer momento, por un exceso de oferta y, en el último mes, por la caída del consumo, como efecto de la contaminación belga con dioxinas.
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Según indicó el Secretario General de la Asociación Nacional de Productores de Pollos -ANPP-, Angel Martín, el aumento de la producción en 1999 hasta los 21 millones de kilos semanales, un millón más que la media registrada el año anterior, impidió que los precios en vivo superan muchas semanas las 115 pesetas/kilo.

El Sr. Martín apuntó que la caída del consumo nacional entre un 30 y un 40 %, consecuencia de la crisis de las dioxinas belgas, hundió los precios en junio y julio a niveles que se situaron a mínimos históricos de 63 pesetas/kilo vivo, «de los que sólo se han beneficiado los mayoristas y detallistas».Señaló que el mercado del pollo en vivo «no se ha normalizado todavía, ya que el consumo nacional se encuentra al 92 % del habitual», cifrado en 20 millones de kilos semanales.

El Sr. Martín afirmó que las buenas perspectivas de los avicultores de cara a la campaña de verano no se han cumplido, a pesar de que los precios subieron en vivo hasta cerrar agosto a una media de 129 pesetas/kilo vivo, debido a que los turistas extranjeros redujeron mucho el consumo respecto a otros años.
Indicó que para las primeras semanas de septiembre, los productores esperan un tirón importante de la demanda con el regreso de las vacaciones, pero -matizó- los precios no conseguirán superar las 130 pesetas/kilo vivo, debido a la presión de los excedentes.

Martín aseguró que la única salida para los excedentes, a los que hay que sumar las 8.000 toneladas de pollo congeladas almacenadas en frigoríficos privados -a raíz de la crisis de las dioxinas-, pasa por reactivar las exportaciones, que se elevan a 30.000 toneladas anuales.

En este sentido, los productores consideran necesario ampliar los destinos actuales -países del norte de Africa y comunitarios como Francia, Italia y Portugal-, por lo que solicitarán al Ministerio de Agricultura que pidan en Bruselas un aumento de restituciones -ayudas- a la exportación hacia Rusia.
Otra de las vías para recuperar el mercado sería aumentar el consumo, iniciativa muy complicada no sólo por el tema de las dioxinas sino porque la carne de pollo es uno de los alimentos básicos de la cesta de la compra y los precios de venta al público permanecen en una banda muy ajustada, añadió Martín.
No obstante, indicó que, el precio de venta al público en 1999 es inferior al registrado hace dos años y, concretamente, el pasado mes de julio, el pollo se vendió a nivel detallista a 255 pesetas el kilo, un 5,2 % menos que en el mismo periodo de 1998, cuando se situó en 269 pesetas.

ANPP prevé que los precios en origen del pollo volverán a caer a partir de octubre y que el sector cerrará el año con unas pérdidas que superarán con creces los 25.000 millones de pesetas actuales, al tener que contabilizar el fuerte incremento de los costes de la alimentación, consecuencia de la sequía.

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