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La semana pasada, un incendio destruyó una granja de pollos en Alcanar
(Tarragona) y mató a las 18.000 aves que había en su interior.

La construcción, hecha con bloques de hormigón y elementos de
fibra de vidrio, ardió sin que los Bomberos de la Generalitat que acudieron
a apagarlo pudieran salvarla, ni tampoco a los animales, aunque, afortunadamente,
ninguna persona resultó herida.

La semana pasada, un incendio destruyó una granja de pollos en Alcanar
(Tarragona) y mató a las 18.000 aves que había en su interior.

La construcción, hecha con bloques de hormigón y elementos de
fibra de vidrio, ardió sin que los Bomberos de la Generalitat que acudieron
a apagarlo pudieran salvarla, ni tampoco a los animales, aunque, afortunadamente,
ninguna persona resultó herida.
Este tipo de accidentes se origina sobre todo en invierno, debido, básicamente,
a los sistemas de calefacción.
Ya sea por un descuido, por un mal mantenimiento o por el azar, las pantallas
o los calefactores arden mal y prenden fuego por su proximidad, a veces excesiva,
con materiales como paja, virutas, etc.
Lógicamente, no es obligatorio tener el negocio asegurado a todo riesgo,
como tampoco lo es asegurar cualquier bien del que dispongamos (la vivienda,
el coche, la vida&).
Por otra parte, aunque, en general, es difícil que se declare un incendio
en las granjas, porque los avicultores se cuidan de tomar las medidas pertinentes,
a veces el azar juega malas pasadas&
Así que posiblemente, para cubrirnos las espaldas ante los potenciales
errores humanos, intrínsecos a nuestra condición, a la hora de
iniciar un proyecto de granja debemos considerar, ante todo, el seguro obligatorio
como premisa básica.

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