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En este tercera parte resumimos

Operarios retirando cadaveres de una granja afectada por gripe aviar

el informe del Parlamento Europeo que analiza las consecuencias económicas del brote de gripe aviar de 2006 tres años después de producirse y los efectos del incremento de los precios de las materias primas
Los primeros brotes de gripe aviar se registraron en el sudeste asiático en 2003. A finales de 2005, el virus se había extendido y había afectado a aves de Croacia, Rumanía, Turquía, Ucrania y la parte europea de Rusia. Al año siguiente, se había extendido a otras partes de Europa con el último brote confirmado en agosto de 2006. Durante este periodo, hubo 458 casos confirmados en aves salvajes en 14 estados miembros y 33 brotes en avicultura doméstica en cinco estados.
Medidas preventivas
Los brotes de 2003 hicieron necesario que los países de todo el mundo incrementaran sus medidas de control; fruto de ello fue la Council Directive 2005/94/EC, que fue adoptada en diciembre de 2005.
La estrategia en Europa se basa en la detección rápida de la enfermedad, el sacrificio de los animales afectados, restricciones de movimiento para las aves y sus productos, limpieza y desinfección y vacunación. En el caso de las aves salvajes, se implantaron medidas como la comunicación a las autoridades veterinarias nacionales del aumento de la mortalidad. Según los expertos, esta legislación europea limitó el impacto de la enfermedad en la salud humana y animal.
Impacto económico
Aproximadamente, 69 países fuera de la UE prohibieron productos avícolas de varios países afectados. Como consecuencia, las exportaciones de la UE en carne avícola y huevos resultaron afectadas.
La actitud del consumidor también estuvo muy relacionada con el desarrollo de la gripe aviar: la demanda de carne de ave quedó más afectada que la de huevos. En concreto, un 18% de los consumidores consultados en aquel momento declaró que había reducido el consumo de carne, frente al 13% de consumidores que dijo haber disminuido el de huevos. Tres cuartas partes de los consumidores aseguraron que esta reducción era temporal.
Por países, la demanda resultó menos afectada en Suecia, Francia, Holanda Reino Unido, Polonia y España. En el verano de 2006, la demanda en UE había vuelto a los niveles de antes de los brotes, así que el consumo en 2007 fue más o menos como antes de la epidemia.
En resumen, la mayoría del impacto resultante de los brotes de gripe aviar fue a corto plazo y muy vinculada a las restricciones del comercio y el shock del consumo.
Medidas financieras en apoyo de los sectores de carne y huevos
En caso de brotes de gripe aviar, la Comisión Europea proporciona:
-Medidas en apoyo del mercado. Hasta el 50% del coste de las medidas para mitigar la caída de la demanda.
-Compensaciones. El 50% de los costes de las compensaciones por pérdidas económicas (cubre limpieza y desinfección).
-Vacunas. El 100% del suministro de vacunas y el 50% de llevar a cabo la vacunación.
Evaluación del efecto del incremento de los insumos
La producción de broiler es más económica en Polonia y Holanda, y más cara en el Reino Unido. En Holanda el precio del pienso destaca por ser bajo, y en Alemania las instalaciones son especialmente caras, con mayores costes de energía. Polonia, por su parte, tiene altos costes para la alimentación pero bajos para la mano de obra. Hay pues diferencias entre países, pero entre granjas de un mismo país son mayores, así que no se puede decir que algún país de la Unión tenga ventajas competitivas sobre otro.
En el sector del huevo, los costes son un poco menores en Polonia. La alimentación es barata en Holanda y relativamente alta en Polonia y España, donde también la mano de obra son más baratas la mano de obras y las instalaciones. Aunque tampoco hay ventajas competitivas en ningún estado de la UE, el coste de producción en terceros países sí que es significativamente menor.
En la UE, el coste de la alimentación supone en el sector del huevo del 58% al 67% de los costes totales de producción, un porcentaje algo más alto que en el sector de la carne, que suponen del 56% al 66%. Los pollitos de un día equivalen del 17% al 21% y las instalaciones, del 4% al 6% (en pollos, los costes de energía son un poco más).
Dado que los piensos para pollos contienen más harina de soja (25%) que los de ponedoras, los costes de alimentación para broilers son mayores. Aunque los precios de los piensos han ido decreciendo desde el pico alcanzado en 2008, se han estabilizado en unos niveles bastante más altos de su media. Esto está muy relacionado con el desarrollo del sector del biofuel y el incremento de la demanda, así como del record alcanzado por el precio del petróleo.
El maíz y el trigo se producen principalmente en la UE, pero la soja y la harina de soja se importan de Estados Unidos, Brasil y Argentina, y se espera que, a causa de la demanda, su precio continúe creciendo en los próximos diez años.
Otra desventaja para la UE frente a terceros países reside en sus leyes relacionadas con bienestar animal, cuyo impacto también dependerá de la evolución del tipo de cambio. En el terreno del medio ambiente, además, la UE regula las emisiones de amoníaco para cada país miembro (Directive 2001/81/EC). En el campo de la seguridad alimentaria, los esfuerzos para reducir la salmonella, por ejemplo, también incrementan los costes de producción (en Polonia se estima que entre 2007 y 2012 será de 0,029 euros/kg).
Más información: Perspectivas de mercado en avicultura y sector de puesta según la Comisión Europea (I) [26-Jan-2011] y (II) [8-Feb-2011] –

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