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El país consigue duplicar en cinco años sus volúmenes de producción de pollo y reducir un 50% sus importaciones
Rusia, como otros países, está luchando por conseguir la soberanía alimentaria. A partir de este año, ha logrado disminuir casi el doble la cuota de importación de carne de aves, que actualmente se sitúa en 350.000 toneladas, una cifra que contrasta con la de hace años, cuando el estado ruso importaba de los Estados Unidos 1,5 millones de toneladas de carne de pollo.
Las cuotas para apoyar los productores nacionales funcionan desde el año 2003. En los últimos cinco años los volúmenes de la producción rusa se han duplicado. Así, actualmente los proveedores locales cubren el 85% de las demandas de la población, valoradas en 3,5 millones de toneladas al año. A los avicultores les vienen bien los altos ritmos de inflación, los cuales obligan a los consumidores a rechazar la carne de cerdo o de vaca a favor de la carne de pollo, la más barata. Hasta el año 2013 se pronostica en Rusia el aumento de la producción de la carne de ave en un 60%.
Por ejemplo, los avicultores de la región de Chelíabinsk en los últimos años han modernizado la producción y han propuesto proyectos nuevos. Sus cálculos son razonables: es más fácil empezar desde cero que corregir los errores ajenos. En los últimos cinco años, han sido invertidos 15.700 millones de rublos (398.215.000 euros) a la modernización de la producción de avicultura regional. Gracias a esto, en la región de Chelíabinsk se han puesto en marcha nueve aéreas nuevas para criar broilers.
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