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Resumen de la Conferencia impartida por Gonzalo Arellano (Pollos Arenas), en el marco de las Jornadas Profesionales de Avicultura 2013 el martes 28 de mayo a las 09:30

La RAE define sostenibilidad como lo que tiene la cualidad de sostenible, siendo sostenible el proceso que puede mantenerse por sí mismo, sin ayuda exterior ni merma de los recursos existentes.

La Comisión Brundtland, por encargo de la ONU, definió en 1987 el desarrollo sostenible como «el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de las futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades». A nivel agrario la FAO lo definió en 1988 como “el manejo y conservación de la base de recursos naturales, y la orientación de los cambios tecnológicos e institucionales, de manera que garantice la satisfacción de las necesidades humanas para las generaciones presentes y futuras, ahora y en el futuro. Este desarrollo sostenible conserva los recursos de la tierra, el agua, plantas y animales, no degrada el medio ambiente, es técnicamente apropiado, económicamente viable y socialmente aceptable”. La Conferencia de la ONU sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992, definió la agricultura sostenible como “un modelo de organización social y económica basado en una visión equitativa y participativa del desarrollo, que reconoce el medio ambiente y los recursos naturales como las bases de la actividad económica. La agricultura es sostenible cuando es ecológicamente segura, económicamente viable, socialmente justa, culturalmente apropiada y basada en un método científico holístico”.

La sostenibilidad se basa por en tres pilares fundamentales: ambiental, social y económico. Holísticamente (RAE, Holismo: “Doctrina que propugna la concepción de cada realidad como un todo distinto de la suma de las partes que lo componen”) deben ser sostenibles cada uno de ellos, independientemente de los otros. A su vez la sostenibilidad puede referirse a los sistemas de producción (un recurso natural), ecosistemas (varios recursos naturales y la relación entre ellos), o bien a nivel global de la sociedad (desarrollo sostenible). Nuestras granjas y unidades de producción de pollos se pueden asimilar a un ecosistema, por su implicación en otros sistemas de producción y su equilibrio y por los flujos de energía, recursos y desechos entre la granja y el medio ambiente que la rodea.

La valoración del nivel de sostenibilidad alcanzado y su mejora se realiza a través de los indicadores de sostenibilidad, definidas como “variables cuyo propósito es medir un cambio en un determinado fenómeno o proceso”. Una forma sim- ple de clasificarlos sería atendiendo a que puedan afectar solo a uno de los tres valores fundamentales (ambiental, social y económico), a dos de ellos o a los tres, llamándose en caso de afectar a uno o dos de ellos, indicadores parciales, siendo indicadores agregados en caso de afectar a los tres campos de actuación, más complejos y fiables en el tiempo, entre los que se encuentran la huella ecológica y los índices de desarrollo humano, contaminación del aire y de calidad del agua.

En nuestras granjas de producción de carne hay varios indicadores ya estudiados a nivel nacional que nos pueden dar una idea del nivel de sostenibilidad alcanzado en cada explotación, como son las necesidades de agua (de bebida y de servicio) y la evolución del consumo de agua, y la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) y su evolución.

Siendo el estudio de estos indicadores muy importante, también se miden otros como son el precio percibido por ganaderos, industria y cadena alimenticia, los puestos de trabajo creados y su calidad, el aprovechamiento y utilización de recursos naturales, la cantidad de residuos producidos y su aprovechamiento posterior, el bienestar de los animales cebados y su estado sanitario, la contribución a una mejor alimentación humana y mayor grado de su bienestar, el nivel de contaminación de aire y tierra producido, y un largo etc.

Por último hacer notar que para que una granja sea sostenible requiere ser EFICIENTE en la utilización de recursos, conocimientos y tecnologías. Por tanto necesitamos avicultores especializados, con una buena FORMACIÓN continuada, que críen pollos SANOS, de forma COMPETITIVA y RENTABLE.

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