Resumen Conferencia impartida por Maro Ibaruru de la Universidad de Iowa, EE.UU., en las Jornadas Profesionales de Avicultura 2014 en el marco del salón SIAG (Salón Internacional de la Avicultura y Ganadería) 

maro-ibarburu[1]

Los consumidores de Estados Unidos se guían más por los precios que los consumidores del Noroeste europeo, en ese sentido se parecen más a los consumidores del sur de Europa. La transformación de los sistemas productivos se está haciendo pero a una tasa relativamente baja, por lo que en ese sentido estamos más atrasados en el tiempo. El hecho de que Europa haya experimen­tado los cambios primero es una gran ventaja porque podemos observar y aprender de los aciertos y de los errores. También hay una evolución natural del conocimiento y del diseño de los equipos que nos favorece.

Casi todas las veces que se hace un referéndum relacionado a bienestar animal, gana el grupo que propone darle más es­pacios a las gallinas, pero en el momento de comprar son muy pocos los dispuestos a pagar un sobreprecio por “cage-free” u orgánico, por lo que solo el 5% de lo que se vende es “cage-free” y el 2% orgánico. El sobreprecio varia pero los huevos “cage-free” se venden en el entorno de 2,5 veces más caros que los convencionales y los orgánicos se venden unas 3,4 veces más. En mi opinión hace falta educar más a los consumidores acerca de los significados de los atributos impresos en los cartones de huevo, la mayoría no sabe o no están seguros de los significados por lo que se les hace difícil entender. También hay en el mercado varios huevos que se diferencian de los convencionales por atributos más que nada nutritivos, como los enriquecidos con omega-3 o los de gallinas alimentadas con raciones sin subproductos animales, esos huevos también reci­ben un premio en el mercado.

Los grupos dispuestos a pagar un sobreprecio por huevos no convencionales son en general de nivel económico y educativo alto, y tienden a localizarse en los grandes polos urbanos como Los Ángeles o Nueva York.

El 95% de los huevos que se producen y consumen en Estados Unidos son de cáscara blanca y la mayoría de los marrones proceden de la zona Noreste donde hay más población que los prefiere. Los huevos marrones son más comunes también en la producción sin jaula porque las gallinas tienden a ser más mansas y por lo tanto más manejables que las blancas.

La amplia mayoría de los huevos que se venden en los supermercados son grandes (de 57 a 64 g) y extra-grandes (de 64 a 70 g), los huevos medianos (de 50 a 57 g) se usan muy frecuentemente para hacer huevos duros (ya de fábrica), y un porcentaje alto de los jumbo (más de 70 g) se quiebra para huevo líquido.

La mayoría de los huevos se venden en paquetes de una docena, o de una docena y media, aunque siempre hay en oferta pa­quetes de media docena, y normalmente hay paquetes más grandes también (de 3 docenas).

La industria del huevo en los Estados Unidos es muy competitiva y los productores obtienen un margen de ganancia muy bajo por docena vendida por lo que dependen de producir grandes cantidades para disminuir el efecto de los gastos fijos. Al ser más difícil de producir huevos “cage-free” en volúmenes grandes, estos costos fijos se concentran creando una diferencia muy gran­de de costo por docena con los huevos convencionales.

En los últimos años se ha visto una gran evolución hacia el procesamiento de los huevos, sobre todo apoyada por la demanda de los clientes que usan grandes volúmenes como las fábricas de pasta, las panificadoras y los restaurantes. Los productos de hue­vos como huevo líquido, en polvo o congelados son más fáciles de transportar y almacenar. Estos usuarios además se ahorran el trabajo de tener que quebrar los huevos ellos mismos. Además al venderse las claras y las yemas por separado, los usuarios pueden comprar justo lo que necesitan de una y de la otra para sus recetas reduciendo así un poco más sus costos.

La mayor organización encargada de promocionar el consumo de huevos es American Egg Board (AEB). Esta organización se financia con “checkoff”. AEB destina mucho dinero a la investigación, principalmente en nutrición a través del Egg Nutrition Center, con resultados muy alentadores acerca de las propiedades nutritivas del huevo que contrastan mucho con las antiguas percepciones relacionadas con el colesterol. Hay estudios muy serios en los que se demostró que consumir proteína en el de­sayuno ayuda a perder más peso a las personas que están a dieta, que las personas que desayunan con poca proteína. También se investiga en otros temas que interesan al consumidor como el impacto ambiental de la producción, y en otros que interesan a supermercados y restaurantes, como el desarrollo de nuevos productos que sean más apetecibles al consumidor. En esa línea se ha generado una gran tendencia entre los restaurantes de comida rápida, que ahora ofrecen desayuno a cualquier hora del día, con más del 60% de los platos del mismo llevando huevo y varios llevan más de uno por plato. Otra tendencia también muy trabajada por AEB es el desarrollo de platos con bajo contenido calórico y alto proteico, platos que en general usan solo claras de huevo, a consecuencia de lo cual el precio de estas aumento mucho durante el 2013 mientras que el del huevo liquido entero y las yemas tendieron a bajar.

El 2014 parece ser el año critico en la construcción de galpones no convencionales debido a las regulaciones que se harán efec­tivas en California a partir de enero del 2015 (Proposition 2). Bajo estas nuevas regulaciones los productores deberán conceder por lo menos 750 cm2 por gallina y ese espacio aumenta a medida que disminuye la cantidad de gallinas por jaula. Además los productores que quieran enviar huevos a California también tienen que cumplir con estas regulaciones. Entonces se precisaría un 73% más de espacio en los galpones para las gallinas que abastecen el mercado de California que en la actualidad son unas 36 millones. Todavía quedan varias incertidumbres acerca de cómo se va a regular y fiscalizar lo que en cierta medida ha man­tenido a los productores cautelosos de invertir. Pero en los últimos 6 meses se han generado varios contratos para construir o remodelar galpones.

 Es muy difícil en este momento determinar si la industria va a estar 100% preparada para atender la demanda de California a comienzo del 2015. La exportaciones en el 2013 representaron aproximadamente la producción de 14 millones de ponedoras, y parte de esta producción podría volcarse al mercado interno si las nuevas regulaciones hacen subir el precio lo suficiente.

Descargar presentación impartida: “Tendencias en el marketing y consumo de huevos en EEUU

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