Los pollos enjaulados y apilados para transportarlos en camiones mal ventilados pueden pasar demasiado frío o demasiado color, lo que da lugar muchas veces a que muera gran cantidad de ellos. Pero ahora una gallina artificial llamada «Gloria» ha ayudado a los investigadores de la Universidad inglesa de Bristol a mejorar las condiciones de transporte de los pollos y reducir el número de bajas. Gloria es una caja del tamaño de una gallina, recubierta de una alfombra de pelo en vez de las plumas.
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Los pollos enjaulados y apilados para transportarlos en camiones mal ventilados pueden pasar demasiado frío o demasiado color, lo que da lugar muchas veces a que muera gran cantidad de ellos. Pero ahora una gallina artificial llamada «Gloria» ha ayudado a los investigadores de la Universidad inglesa de Bristol a mejorar las condiciones de transporte de los pollos y reducir el número de bajas. Gloria es una caja del tamaño de una gallina, recubierta de una alfombra de pelo en vez de las plumas. Colocada en una jaula con pollos de verdad, gracias a unos sensores permite medir la pérdida de calor y las condiciones del aire que respiran a lo largo de todos los desplazamientos.
Un camión típico dedicado al transporte de pollos puede transportar entre 4.000 y 6.000 en jaulas apiladas, lo que a veces dificulta la buena ventilación. Los pollos en estas condiciones producen una enorme cantidad de calor. Cuando el vehículo está parado la temperatura aumenta fácilmente par encima de los 30°C, por lo que muchos pollos mueren. El creador de «Gloria», el Prof. John Webster, de la Langford School of Clinical Veterinary Science de la Universidad de Bristol, ha dicho que esta investigación ha demostrado que en la mayoría de los casos los pollos transportados no están cómodos, ni con el camión parado ni en circulación. Si está parado la temperatura sube rápidamente. Si circula entre 60 y 80 km/h la temperatura puede descender muchos grados. La sofocación y la hipotermia son las dos causas principales de las bajas de los pollos en estas circunstancias.
Consciente de la necesidad de encontrar una solución económica al problema, el profesor Webster utilizó cuatro de estas gallinas artificiales para detectar los puntos más calientes y más fríos en seis camiones distintos. El equipo de investigadores pudo redactor así unas orientaciones para modificar los vehículos de transporte de pollos, disponiendo las jaulas de modo que se facilite la circulación del aire en su interior e instalando termostatos y una alarma en la cabina a través de la cual el conductor sepa si los pollos están demasiado calientes o demasiado fríos.
Las recomendaciones de esta investigación, financiada par la industria británica, el Egg Marketing Board y la Royal Society for the Prevention of Cruelty to Animals, están siendo adoptadas ya en todo el Reino Unido. Este no es un proyecto aislado, sino que forma parte de un programa más amplio de la Universidad de Bristol en el que unos 40 investigadores están tratando de descubrir métodos para reducir el sufrimiento de los animales en diversas circunstancias.

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