Iratxe Martínez Mazaga, una joven emprendedora de 31 años, tramita
la implantación, en el municipio de Garay,
de la primera granja de gallinas camperas de Vizcaya, una fórmula de cría
por la que las aves permanecen en una situación de libertad controlada.
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Iratxe Martínez Mazaga, una joven emprendedora de 31 años, tramita
la implantación, en el municipio de Garay,
de la primera granja de gallinas camperas de Vizcaya, una fórmula de cría
por la que las aves permanecen en una situación de libertad controlada.

Según informó esta titulada en formación profesional de Agraria
y en técnico superior de Medio Ambiente, la granja acogerá a unos
6.000 animales, que por sus buenas condiciones de vida y su falta de estrés
pondrán huevos de gran calidad y con un sabor intenso.
Desde la salida del sol hasta su puesta, las gallinas se moverán libremente
y se alimentarán de los gusanos y otros nutrientes que encontrarán
en una superficie de 22.000 metros cuadrados de terreno, situada en el barrio
de Momoitio.
Su comida en el exterior se completará con granos de cebada, maíz
y avena. Al anochecer, serán introducidas en una nave de 700 metros cuadrados
en la que pasarán la noche.
Como las gallinas se sienten más seguras en lo alto, el pabellón
será provisto de unos altillos para que los animales pernocten. Dentro
de la nave, contarán con ponederos y comederos en los que, si las aves
tienen hambre tras haber pasado todo el día en el campo, podrán
tomar maíz (cerca del 70 % de la alimentación que se les ofrecerá
en el interior) y pienso.
Iratxe Martínez Mazaga manifestó que, a diferencia de las gallinas
criadas con métodos intensivos, las suyas no tendrán estrés,
porque no dispondrán de horarios fijos que regirán su actividad
cotidiana. Las 6.000 gallinas de esta granja son las establecidas para este tipo
de cría por las normativas europea, estatal y vasca, destacó la
promotora de este proyecto, que ha obtenido ya la calificación de viable
y para el que la Diputación vizcaína y el gobierno vasco han aprobado
subvenciones que cubrirán el 35 % de su costo total, establecido en más
de 240.000 euros.
La comercialización de los huevos se llevará a cabo a través
de la agrupación vasca de cría de gallinas camperas Euskaber,
que integra a media decena de productores y que se encargará también
de proveer y retirar las gallinas y realizar los controles veterinarios.
Las aves entrarán en la granja con cerca de un año de edad y, tras
13 meses, serán renovadas, dado que este tiempo coincide con el periodo
de puesta natural de cada ejemplar y, transcurrido el mismo, los huevos pierden
calidad, destacó Iratxe Martínez.
El proyecto se encuentra en la actualidad a la espera de que el Ayuntamiento de
Garay le conceda licencia, si bien su responsable lamentó que la institución
local haya venido demorando en casi un año la expedición de este
permiso, pese a que, en todo este tiempo, su promotora ha cotizado a la Seguridad
Social, como le exige la Diputación.
Para esta emprendedora, la puesta en marcha de la planta es una oportunidad para
cumplir su sueño de vivir del medio agrario. "He nacido en un caserío
y siempre me ha gustado el campo, he trabajado en granjas y mis estudios están
relacionados con este ámbito.
Las gallinas requieren mucho menos terreno que las vacas y las ovejas, y por eso
me he decidido por estos animales", afirmó.

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