En España existen en la actualidad cerca de 20 mataderos de avestruces autorizados. La mayoría de ellos son mataderos de vacuno adaptados, excepto en Valladolid donde se localiza el único matadero exclusivamente de avestruces de España.
En Portugal desde este otoño funciona el primer matadero móvil de avestruces de Europa.

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Esta iniciativa ha partido de una sociedad compuesta por 19 criadores de avestruces de La Rioja, Aragón, Burgos, Álava y Navarra. El matadero estará en funcionamiento a finales de diciembre, estando previsto un sacrificio de 25 aves al día.
La planta para el sacrificio de las aves se ha instalado en el antiguo matadero municipal de la localidad de Los Arcos (Navarra).

En el matadero, de 120 metros cuadrados, trabajarán cuatro personas: un matarife y tres operarios. Las instalaciones, que han costado siete millones de pesetas, incluyen cámaras frigoríficas, rieles para transportar a los animales durante el sacrificio y el laminado en plástico de las paredes, tal y como exige la normativa foral de sanidad.

El Ayuntamiento de Los Arcos ha cedido el inmueble durante cincuenta años y cobrará un alquiler de 50.000 pesetas al mes. Por su parte, los 19 socios gestores del matadero ponen las instalaciones a disposición de todos los productores de avestruces de Navarra y comunidades limítrofes. Para ellos, se ha fijado el precio de 8.000 pesetas por animal sacrificado.

Reducir las muertes durante el transporte

La unión de estos 19 ganaderos responde a la necesidad de contar con un matadero cercano y a medio camino de las comunidades autónomas a las que pertenecen. De esta manera, se evitan el transporte de los animales a plantas de sacrificio catalanas o de Castilla cuya lejanía ha provocado en ocasiones la muerte de varias avestruces.

«Además, el animal sufre con viajes tan largos y eso repercute en la carne que es de peor calidad por lo que baja el precio. Y encima, cuando al granjero le supone un añadido de cuatro mil pesetas por el transporte», indica Manuel Morrás Ruiz-Falcó, propietario del criadero de avestruces Tinkuta de Los Arcos.

El alcalde de esta misma localidad, José María Blasco Galdiano, recuerda que un productor le comentó que, en uno de estos viajes hasta el matadero de Madrid, murieron 18 avestruces de los cincuenta que transportaba.

Cercanía a las granjas

En 1998, un grupo de criadores de Álava, La Rioja, Aragón y Navarra da el primer paso para solucionar este problema. Deciden formar una sociedad que hiciera rentable un matadero en el norte de España. En principio, se escogió el matadero avícola de San Adrián porque, además de ser céntrico para todos, las instalaciones de la planta permitían, sin apenas gastos, introducir una cadena para sacrificio de los avestruces.
Sin embargo, los propietarios del matadero de San Adrián planean utilizar esta zona para ubicar una sala de despiece de aves. De nuevo, los ganaderos iniciaron la búsqueda de otro inmueble de similares características al anterior: céntrico y que no requiriera una gran inversión.
En julio de este año, Manuel Morrás, en representación de esta sociedad de granjeros, pide permiso al Ayuntamiento de Los Arcos para utilizar el antiguo matadero municipal. «No hubo ningún problema para acceder a su propuesta por parte de este consistorio», apunta el acalde de Los Arcos.

El inmueble, a pesar de que lleva más de diez años en desuso, se encontraba en perfectas condiciones por lo que la inversión iba a ser mínima. Y además, tal y como querían los socios ganaderos, la ubicación de Los Arcos era la más céntrica para todos.

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