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Resumen Conferencia impartida por Santiago Bellés, de Sada Producciones Ganaderas, en el marco de las Jornadas Profesionales de Avicultura 2013 el miércoles 29 de mayo en la Facultad de Veterinaria de León a las 10:00

Cuando nos planteamos la ventilación en las granjas de pollos debemos cuestionarnos continuamente si lo hacemos de forma adecuada ya que de ello va a depender el éxito técnico y económico de la actividad de crianza de pollos para carne.

¿Por qué ventilamos? Porque los animales que tenemos dentro de la granja consumen oxígeno, producen anhídrido carbónico, vapor de agua y calor, y además se produce polvo, amoniaco y otros gases.

¿Para qué ventilamos? Ventilamos para mantener unas condiciones ambientales óptimas para el desarrollo de nuestros animales desde el punto de vista zootécnico, sanitario, de bienestar animal, medioambiental y económico

¿Cuándo? Debemos iniciar la ventilación incluso antes de que lleguen los pollitos a la granja, ya que el sistema de precalentamiento consume oxígeno y produce CO2 y vapor de agua.

¿Cómo? Debido a que la ventilación consiste en entrar y extraer aire de la granja, los circuitos que este aire realice dentro de la misma deben ser conocidos, uniformes y controlados para romper la estratificación de temperatura, humedad y gases, y para que no afecten negativamente las corrientes de aire indeseadas a los pollos, o para que afecten positivamente en situaciones de necesidad de refrigeración.

¿Cuánto? Esta es la pregunta más difícil de responder porque ventilar cuesta dinero y estamos realizando una actividad económica. Por este motivo, los volúmenes de ventilación deben ser los mínimos necesarios e imprescindibles, pero aquí tenemos la palabra clave. ¿Cuál es el volumen necesario?. Debido a que los pollos están en crecimiento, los volúmenes de oxigeno que necesitan, y los de CO2, agua y calor que producen varían cada día. Y como las necesidades de temperatura también varían cada día, las necesidades de cale- facción también lo hacen, consumiendo también O2 y produciendo CO2 y agua. Resumiendo, los volúmenes de ventilación varían cada día, y están influenciados por la temperatura y humedad exterior. De los tres elementos básicos, O2, CO2 y agua, en condiciones de ventilación mínima, el determinante para el volumen de ventilación es el agua, la humedad. Por ello, debemos conocer el balance hídrico del pollo y de la granja para conocer los aportes al ambiente y la cama, y por otro lado, la humedad deseada dentro de la granja, y la humedad exterior de la misma, para realizar los cálculos adecuados de cara a extraer el vapor de agua excedentario y mantener los niveles de humedad dentro del rango deseado.

¿Quién? No podemos olvidar nunca que por más tecnificada que esté la granja, por más sondas, automatismos, ordenadores que tenga,… quien manda y es responsable es el granjero.

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