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El límite El límite

Muy posiblemente, si hiciéramos una encuesta para averiguar lo que pensamos todos los involucrados hoy en el sector avícola y, más concretamente, en el del pollo, en cuanto a donde puede estar el límite de tamaño de las granjas de broilers en España, las respuestas que obtendríamos serían tantas como el número de entrevistados.

El tema viene a cuento de algo que se afirmaba en una de las conferencias presentadas en las últimas Jornadas Profesionales de Avicultura, celebradas el pasado junio en Soria: “La Unidad de Trabajo/Persona – UTP – cambia al pasar de gallineros con unos pocos cientos de aves a explotaciones de los años ochenta para 20.000 pollos y en la actualidad, como mínimo, a 60.000 aves por persona” – A. Alegre -.

Examinando por encima las estadísticas – porque meterse a fondo con ellas, en España, es alucinante, por lo que confunden – en España puede haber hoy algo más de unas 5.000 granjas de pollos para carne que, produciendo unos 600 millones de broilers al año y con 6 camadas anuales nos darían un tamaño medio por granja de unos 20.000 pollos. Se trataría de una cifra algo superior a la de 16.928 pollos que indicaba Arellano en un documentado estudio del 2009, lo que ya tiene su lógica en base a lo que sigue a continuación.

Obviamente, esos 20.000 pollos por camada y por granja resultan de la media de todos los productores del país, entre los que habrá algunos – cada vez menos – que, continuando aun con una sola nave de hace 40 años, críen lotes de no mas de 10.000 cabezas y otros que, en alguna de las “macrogranjas” de las que hemos hablado últimamente en este medio, tengan capacidad para 150.000 a 200.000 pollos, o tal vez aun más.

Pero con todo ello, a donde queremos ir a parar es a hacer observar el imparable aumento del tamaño de las granjas, para las que actualmente parece que ya no hay límite, como antaño, por la capacidad de suministro de los pollitos recién nacidos, por parte de las salas de incubación, ni por la retirada final de los pollos con destino al matadero, siempre con una condición básica: el practicar el “todo dentro -todo fuera”  a nivel de explotación.

De esta forma, sin remontarnos más lejos y ciñéndonos solo a lo que hemos publicado en SELECCIONES AVÍCOLAS este año, releyendo los 5 reportajes en los que se describen unas concretas granjas de broilers vemos que, con unos tamaños de las naves entre 12 y 16 m x 120 y hasta 200 m, cada una de ellas aloja hoy desde unos 30.000 hasta ¡ 60.000 ! pollos y, además, pocos son hoy quienes se conforman con una sola. Así llegamos a ligar esto con lo indicado al principio sobre la UTP actual, que no da señales de parar de crecer.

Examinando ahora la rentabilidad de estas macrogranjas – detalle que, como cabe suponer, no se menciona en ninguno de los reportajes aludidos -, la única referencia que tenemos es la extraída de una publicación del Grupo Alimentario Guissona – suficientemente importante, para quien no lo conozca, por producir el 4 % del total de pollos del país, según Alimarket -. En ella, clasificando en 4 grupos a las granjas de broilers por su capacidad, desde menos de 20.000 hasta más de 60.000, se muestra que su rentabilidad va creciendo conforme aumenta el tamaño, desde 4 €/m2/año en las menores hasta 5,06 €/m2/año en las mayores.

¿A dónde queremos llegar con todo ello?. Pues sencillamente a algo que seguidamente ya habrán visto muchos de los involucrados en este sector: la lenta, aunque inexorable, extinción de los pequeños criadores para dar paso a las macrogranjas que hoy se están instalando. En suma, un fenómeno económico y social que merecería ser estudiado más a fondo. Porque, ¿dónde está el límite en ello, si es que lo hay? •

Fuente: Editorial del mes de Octubre de SELECCIONES AVICOLAS.


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