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Bloomberg se hace eco del caos que afronta el mercado avícola indio a causa del suministro incontrolado de antibióticos y las consecuencias que podría implicar para el resto del mundo

Un amplio reportaje publicado la semana pasada en el portal financiero Bloomberg muestra un sombrío panorama para la avicultura india por el masivo suministro de antibióticos así como sus posibles consecuencias sobre la salud mundial.

Según la información del portal, en algunas granjas de la India a los pollitos se les administran hasta cinco antibióticos en apenas seis semanas. Todos de uso legal en el país pero dos de ellos prohibidos o no autorizados en los EE.UU., Canadá y la Unión Europea. A escala mundial, los animales consumen más antibióticos que el hombre. Se calcula que hasta 2030 este consumo masivo se disparará un 67%. Principalmente debido al crecimiento de economías como la brasileña, india o china. Si por un lado los antibióticos están ayudando a mantener la producción masiva de alimentos, por el otro pueden acabar convirtiendo al animal de granja en una reserva de bacterias difíciles y o imposibles de matar y con capacidad para propagarse rápidamente por todo el mundo.

El uso masivo de ellos llevó hace cuatro años a la Directora de la OMS, Margaret Chan, a advertir que alguna curas, como la implantación de prótesis de cadera, el trasplante de órganos o la quimioterapia podrían incrementar los riesgos implícitos por la creciente resistencia de las bacterias a todo tipo de antibióticos. Un reciente informe encargado por el Premier británico David Cameron al economista Jim O’Neill estimaba que la resistencia a los antimicrobianos puede generar 10 millones de muertes al año con un coste de 100 billones de dólares en 2050.

De hecho, en la India se han detectado ya casos es los que el 6,7% de las muestras eran resistentes a todo tipo de antibióticos. Algunos estudios, incluso, sostienen que, en 2013, 58.000 recién nacidos fallecieron en la India por bacterias resistentes a cualquier antibiótico. El mal viene de lejos. En 2011 expertos indios pidieron al gobierno indio restricciones en el uso de antibióticos en personas y animales. Cinco años más tarde, todavía no hay normas que regulen su uso en el ganado y la falta de cumplimiento de las normas existentes significa que los medicamentos a menudo se compren sin receta. El caso indio es uno más. No el único. El subdirector general de la OMS en Salud Animal, Brian Evans, afirmaba hace un tiempo que, potencialmente, «hasta el 50% de los países miembros de la OMS no tienen una legislación adecuada al respecto».

Un completo caos

En algunas granjas de pollos de la India el caos y la laxitud sanitaria es total según Bloomberg. La granja Bal Reddys es un ejemplo de ello. Su libro de registro sanitario muestra la entrada e inicio de un suministro de antibióticos, en otros casos, no hay registro alguno. En unos casos, se detalla la entrega por parte de la integradora de suplementos alimenticios para «prevenir infecciones respiratorias», en otros, este detalle no viene acompañado de una fecha que registre el inicio del suministro y los días del tratamiento. A preguntas del periodista, la empresa de engorde, SR Group, se defendía con argumentos como: «nadie usa antibióticos innecesariamente. Somos profesionales», «sabemos lo que estamos haciendo «. La empresa, además, evitaba responder a preguntas sobre la formación realizada a los avicultores en el uso de colistina y ciprofloxacina,  formación que la OMS considera «de vital importancia». Las visitas a otras 13 granjas en la zona revelaron prácticas similares y generalizadas de administración de antibióticos en la alimentación, el agua y por inyección.

Los libros de registros mostrados por los productores detectaron que al menos nueve antibióticos estaban en uso, cinco de los cuales son críticos para tratamientos como la neumonía o infecciones en el torrente sanguíneo en humanos. Llegando a ser su empleo letal. Entre ellos estaban los productos fabricados por Bayer AG, Zoetis Inc. (Enrofloxacina) y la unidad de salud animal de Zydus Cadila Healthcare Ltd (Levofloxacina), prohibidos para su uso en aves de corral en Canadá, los EE.UU., la Unión Europea y Australia.

Se da la circunstancia de que la mayoría de avicultores examinados no sabían lo que era un antibiótico: un producto para «mantener sanas las aves» despachaban. La laxitud, el caos y el desconocimiento también se extiende a las farmacias veterinarias de la India. En muchos casos, el personal de ventas está dispuesto a suministrar antibióticos sin prescripción médica, lo que violaría la legislación de fármacos, o, incluso, sin registrar el nombre y dirección del comprador.

Por parte de la Administración, la situación tampoco es muy alentadora. El gobierno no recoge datos a nivel nacional sobre el volumen de los antibióticos usados en animales o seres humanos y, dice, solo supervisa los residuos de medicamentos cuando la carne de pollo se destina a la exportación. De hecho, tampoco puede prohibir de forma efectiva su uso como promotores del crecimiento en el ganado.

 

¿Reducción o prohibición?

La India es, sin duda, el país de mayor importancia cuando se trata de la necesidad de vigilancia», dice Thomas Van Boeckel, un investigador post-doctoral en el Instituto Federal Suizo de Tecnología de Zurich, que formó parte del equipo que llevó a cabo el primer intento para cuantificar el consumo mundial de antibióticos animales. Según demostró Van Boeckel en un estudio al respecto, el uso de antibióticos en los animales en la India se duplicará de aquí a 2030, impulsado por un aumento en la producción de pollos.

La solución, sin embargo, no pasa por prohibir los fármacos bactericidas en las granjas a tenor de lo que algunos expertos explican. Vincent Doumeizel, vicepresidente de Lloyds Register Quality Assurance, división especializada en seguridad alimentaria y sostenibilidad de la aseguradora londinense, rechaza la posibilidad: «es absolutamente imposible en este momento. La prohibición acabaría de colapsar el sistema de producción. «Eso nos lleva a la siguiente pregunta: ¿son los animales una buena manera de obtener proteínas», sostiene Doumeizel. «Esa es una gran preocupación, ya que no vamos a ser capaces de alimentar a 9 mil millones de personas con proteínas animales.»

El problema también preocupa en los EE.UU., país donde la FDA pidió a los fabricantes de medicamentos en diciembre de 2013 detener voluntariamente la venta de antibióticos promotores de crecimiento. No obstante, el regulador todavía permite su venta como fármaco antibacteriano. En definitiva, «una laguna legal», como definía Lance Price, un epidemiólogo genómico de la Universidad George Washington, ante el Congreso EE.UU. en abril de 2013. «Si nosotros no conseguimos buenas leyes, entonces ¿cómo podemos pedir a China o la India que abandonen el uso de antibióticos?».

 

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