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La incubación fuera de la cáscara ya es un hecho. Y, además, los pioneros en su desarrollo han sido unos alumnos de secundaria japoneses, cuyo proyecto ha supuesto un descubrimiento en materia incubación. Puede parecer que éste experimento no tiene utilidad, pero en realidad esto servirá no solo para conocer más sobre el proceso de crecimiento, sino también para profundizar en el campo de la genética y apoyar la conservación de especies en peligro de extinción.

Detalle del embrión incubándose fuera del huevo

Detalle del embrión incubándose fuera del huevo

El proceso para desarrollar éste proyecto se inicia con una bolsa de plástico transparente, en la que se introducen el contenido de un huevo y una solución química que ayudará al desarrollo del embrión. Ésta bolsa se cubre con un film y se le efectúan agujeros de ventilación para proporcionar oxígeno al embrión. Luego es introducida en una probeta, que a su vez se mete en una incubadora, creando así las condiciones necesarias para la incubación.

Al cabo de tres días ya se podía apreciar el corazón del pollito latiendo dentro de la bolsa. A los cinco días se apreciaba la forma del animal y a los 21 el animal nace con perfecta normalidad De los catorce huevos que se prepararon para ser incubados, ocho llegaran a convertirse en pollitos.

Pese a los previos experimentos fallidos y a que se consideraba imposible por la comunidad científica, se ha conseguido realizar éste experimento con éxito.

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