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La afectación del Covid-19 a trabajadores de mataderos avícolas de los EEUU pone en aprietos a la cadena alimentaria

 

Con más de 50.000 muertos y una cifra superior ya al millón de positivos, los 330 millones de habitantes de los EEUU son el país del mundo con mayor número de afectados por la pandemia del Covid-19.

El deficiente sistema sanitario de la potencia americana, el desigual grado de afectación, hay mucha más incidencia entre clases trabajadoras hispanas y afroamericanas, y la disparidad de criterios para controlar la pandemia entre Estados, está hciendo que el Covid-19 se ensañe principalmente entre clases trabajadoras.

Los mataderos avícolas y en general toda la industria del procesado cárnico de los EEUU se nutre precisamente de estos colectivos.

Medidas como la detección obligatoria de temperatura corporal al empezar el turno laboral o el intento de poner plásticos o mamparas de separación entre trabajadores de la línea de procesado parece que están siendo insuficientes a tenor del gran número de afectados entre este colectivo de trabajadores.

 

Los trabajadores están separados por láminas en una planta de Tyson Foods en Camilla, Georgia.

 

Con más de 6.500 trabajadores  (a fecha de 30 abril 2020) de mataderos avícolas, de porcino y otras especies, positivos a Covid-19, esta merma en la fuerza laboral está provocando la ralentización de las capacidades de sacrificio de muchos mataderos e incluso su cierre, no ya por la sanidad y la calidad de la carne procesada, que está garantizada, sino por la salud de los propios trabajadores del matadero.

Así pues, se está dando el caso que granjas avícolas o de porcino, entre otras, han de llevar sus animales a sacrificar a mataderos muy lejanos o en algunos casos es imposible su traslado y sacrificio en matadero alguno, y posterior venta, por lo que se están viendo casos paradójicos de que aún a pesar de haber oferta de carne sana y en condiciones por un lado, y demanda para consumo doméstico por otra (el consumo para restauración está parado), no es posible sacrificar estas aves u otros animales para destinarlas a consumo.

En algunos casos se han tenido que eutanasiar en la propia granja miles de aves y enterrarlas ante la imposibilidad de que hubiese un matadero abierto a una distancia razonable.   La concentración en megaplantas de procesado de las últimas décadas, con menos mataderos pero con capacidades gigantescas, no está ayudando en el contexto actual de pandemia.

 

El mayor operador avícola de los EEUU alerta que puede haber “escasez de carne” .

El presidente de Tyson Foods , la mayor integradora avícola de los EEUU, advierte sobre la ‘escasez de carne’ mientras la industria constata que la seguridad de los trabajadores de los mataderos durante la pandemia del Covid-19 era insuficiente para prevenir contagios entre trabajadores que por la propia naturaleza de las plantas de procesado están prácticamente “codo con codo”.

El presidente de Tyson Foods , John H. Tyson , advierte sobre «escasez de carne» debido a lo que él llama un colapso en la cadena de suministro de alimentos derivado de brotes de coronavirus en plantas de procesado en todo el país.

John H. Tyson escribió en una publicación de blog y un anuncio de página completa publicados el domingo 26 de abril en The New York Times, The Washington Post y en otros lugares, que la cadena de suministro de alimentos se está «rompiendo» y «siendo vulnerable».

También defendió las prácticas de seguridad de los empleados de la compañía, ya que la industria de la carne ha sido objeto de escrutinio por poner en peligro a los trabajadores y causar brotes de COVID-19.

“Tenemos la responsabilidad de alimentar a nuestro país. Es tan esencial como la asistencia sanitaria. Este es un desafío que no debe ignorarse «, escribió.» Nuestras plantas deben permanecer operativas para que podamos suministrar alimentos a nuestras familias en Estados Unidos. Este es un equilibrio delicado porque Tyson Foods coloca la seguridad de los miembros del equipo como nuestra principal prioridad «.

Tyson también advirtió sobre un «problema grave de desperdicio de alimentos» ya que «millones de animales – gallinas, cerdos y ganado – no podrán llegar de las granjas a las mesas debido al cierre de nuestras instalaciones de procesamiento».

 

 

El movimiento animalista aprovecha para hacer campaña

Por su parte, los animalistas como era previsible están aumentando la presión contra el consumo de carne. En concreto, la vicepresidenta ejecutiva de PETA, Tracy Reiman, dijo que Tyson no está realmente preocupado por el bienestar animal y dijo que la compañía está buscando proteger sus resultados.

«Los mataderos son los lugares menos seguros en la Tierra para trabajar, y eso era cierto incluso antes de la pandemia de COVID-19», dijo Reiman en comentarios enviados por correo electrónico. «Según la vicepresidenta de PETA , Tyson podría solucionar sus problemas por completo cambiando sus plantas para fabricar  “carne” vegana que ya está produciendo».

 

De momento, los minoristas tienen stocks de carne de ave

Hasta ahora, los comercios minoristas no han reportado una escasez significativa, aunque los funcionarios de la industria están siguiendo de cerca el problema.

Los supermercados minoristas de EE UU. Informaron que estaban cortos de existencias de pollo y carne de ave en un 15,8% a fecha de 25 de abril, ligeramente por encima del 14,7% de la semana anterior, según Euromonitor International. Pero eso todavía marca una mejora con respecto a la compra de pánico de fines de marzo, cuando el déficit de existencias de carne de ave superó el 20% en 12 de 14 días del 17 al 30 de marzo.

Los datos del Departamento de Agricultura muestran que al menos 767.000 menos bovinos, cerdos y ovejas fueron sacrificados para el procesamiento de carne durante la última semana en comparación con el mismo período del año pasado, una caída del 25,6%.

 

Un goteo de cierres de plantas de procesado

Varias plantas procesadoras de carne se han convertido en focos de brotes de coronavirus entre los trabajadores. Más de una docena de plantas han cerrado durante un período de tiempo, incluidas las plantas de procesado dirigidas por los gigantes de la carne Tyson, Smithfield Foods y JBS.

Más de 150 de las plantas procesadoras de carne más grandes de Estados Unidos operan en condados donde la tasa de infección por coronavirus ya se encuentra entre las más altas del país, según un informe publicado el miércoles 22 abril por USA TODAY y el Centro de Informes de Investigación del Medio Oeste.

Estas instalaciones representan más de 1 de cada 3 de las plantas de procesamiento de carne de res, cerdo y aves de corral más grandes del país. El análisis encontró que las tasas de infección alrededor de estas plantas son más altas que las del 75% de otros condados de EEUU.

La semana del 20 de abril  Tyson cerró una planta de carne de res en el estado de Washington y una planta de carne de cerdo en Indiana para evaluar a los trabajadores por el coronavirus. La compañía también anunció la misma semana planes para reanudar la producción limitada en una planta de carne de cerdo en Iowa que estuvo inactiva durante dos semanas.

En su publicación de blog y publicidad, el presidente de Tyson defendió las prácticas de la compañía, que incluyeron la necesidad de cubrirse la cara e instalar divisores de trabajadores en algunas áreas.

Dijo que la compañía también ha mejorado el soporte económico por las visitas al médico de sus trabajadores y  por los test del Covid-19 para todos los trabajadores de sus mataderos.

 

Puede darse la paradoja pues de que a pesar de que el Covid-19 no se transmite por los alimentos pueda afectar a la industria de la carne de ave debido al contagio entre los propios trabajadores de las plantas de procesado.

 

Para saber más:

-. Noticias sobre las repercusiones de la pandemia del Covid-19 en la Industria Avícola

-. Repercusión del Covid-19 en las Plantas de Procesado

 

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