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La bioseguridad efectiva requiere abordar la cultura de la empresa

La bioseguridad efectiva en las granjas avícolas requiere desarrollar el tipo de cultura que motiva a todos en las empresas a aceptar los procedimientos que protegen a las manadas de las enfermedades infecciosas, dice Gregorio Rosales, consultor veterinario avícola independiente.

Poultry Health Today 10-12-2019

Según él, hay cuatro pilares de la bioseguridad que deben coordinarse:

  • El concepto,
  • La estructura,
  • Las operaciones,
  • La cultura.

 

Rosales ha descubierto que con demasiada frecuencia, , las empresas pueden hacer inversiones significativas en bioseguridad, pero «el factor humano es el que falla”… y la bioseguridad depende en gran medida del lado humano del negocio.

Los empleados deben entender que el éxito de una empresa avícola e incluso sus puestos de trabajo dependen de la correcta ejecución de los procedimientos de bioseguridad.

Todo el mundo en todos los niveles de la empresa necesita ver la bioseguridad como un deber y todos tienen que creer en ella. Es decir, todos han de entender la importancia de la bioseguridad para la empresa, para sí mismos y en el papel que desempeñan en ella.

NO SÓLO “GRANJAS AVÍCOLAS”

Este tipo de cultura se desarrolla a través de la formación, la educación, las auditorías y, en general, una buena comunicación.

Ayuda a enfatizar a los empleados que las empresas avícolas no son «sólo granjas de pollos» sino empresas productoras de alimentos, con productos que entran en la cadena alimentaria y que incluso podrían aparecer en sus platos para la cena.

 

«Esa actitud realmente cambia gran parte de la mentalidad en las personas y las motiva a hacer un buen trabajo»,dice Rosales, quien, con su sede en Athens – Alabama – , ha trabajado para una empresa de reproductores durante 28 años.

Con un incumplimiento de los procedimientos de bioseguridad debe haber consecuencias, aunque también al revés, mediante el reconocimiento por un trabajo bien hecho, lo que es un poderoso motivador. Rosales sugiera crear incentivos para los empleados y criadores integrados, así como recompensas por ir más allá de los fundamentos del programa de bioseguridad.

La modernización es otra necesidad que Rosales ve en su trabajo con empresas avícolas. Muchas granjas avícolas se construyeron hace décadas, cuando las expectativas de bioseguridad eran diferentes. Es necesario realizar inversiones para poner al día las instalaciones para que sea posible alcanzar los estándares más altos de bioseguridad para satisfacer los requisitos actuales del mercado y de los consumidores.

Rosales reconoce que el desarrollo de un programa de bioseguridad eficaz, incluido el de la cultura necesaria, es más que un inconveniente y cuesta dinero.

Sin embargo, debe considerarse como una inversión de alto rendimiento, que permite a las empresas avícolas tener éxito, tanto si comercializan sus productos en el país como si los exportan.

Es importante «ver la bioseguridad como el primer y más importante mecanismo de defensa que tienes para prevenir la introducción de enfermedades avícolas y también la propagación de esas enfermedades de una granja a otra«, agrega.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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