LESIONES EN EL ESTERNÓN EN GALLINAS Y PREVALENCIA EN DIFERENTES SISTEMAS DE ALOJAMIENTO.

El problema, hoy.

El aumento de la presión sobre el sector avícola por parte de las organizaciones de derechos de los animales y los consumidores preocupados por el medio ambiente ha conducido a una creciente popularidad de los sistemas de alojamiento sin jaulas para las gallinas.

E. HARDIN Y COL.

World,s Poultry Sci. Jour., 75: 285-291. 2019

En este aspecto, al lado de la legislación de la UE en torno a las jaulas “enriquecidas”, que han sustituido a las convencionales a partir del año 2012, en Estados Unidos y otros muchos países, aun predominando las instalaciones de puesta con jaulas, se está pasando por una sustitución más o menos rápida de las mismas por otros sistemas alternativos para las gallinas.

Uno de los principales peligros de los sistemas de alojamiento no de jaula para las gallinas es la posibilidad de que éstas sufran una fractura de su esternón. Este peligro, prácticamente inexistente en las instalaciones de jaulas, se ha revelado real, aunque con una muy variada relevancia, en los sistemas alternativos, en los cuales las aves tienen una amplia libertad de movimientos.

EL ORIGEN Y LAS CONSECUENCIAS

En buena parte las fracturas del esternón pueden provenir del uso que hacen las gallinas de los aseladeros, bien colocados a un solo nivel o varios. Y aunque su instalación se ha demostrado que aumenta la densidad ósea mineral, también incrementa la proporción de fracturas, posiblemente por fallos de las aves al acceder a los mismos.

En las aves en producción las fracturas pasan desapercibidas, desarrollando las aves un callo en el esternón, motivo de un dolor crónico de las gallinas, obviamente motivo de malestar y afectando un mayor o menor grado a su producción. Aunque haya discrepancias en torno a la comparación entre el grado de dolor ocasionado por una fractura en el ser humano y el que puede sentir unas gallina, por la observación del movimiento de las aves lesionadas se ha deducido que éste es realy, además, posiblemente es la causa de la muerte de más de una gallina en los entornos no de jaulas.

El nivel de incidencia de fracturas óseas en el esternón ha llegado hasta el 95% en algunos estudios sobre el tema en manadas alojadas en sistemas sin jaula, mientras que en otros, con jaulas enriquecidas ha variado del 15 a 55%. Según Nasr y col.,- 2012 -, el grado de movilidad de las gallinas afectadas es menor de lo habitual, por su dificultad en aselarse y su nivel de producción de huevos un 6% inferior al normal.

 

 

 

LAS SOLUCIONES POTENCIALES

Debido a todo ello y teniendo en cuenta la presión pública del consumidor hacia un cambio en los sistemas de alojamiento de las ponedoras, es
importante identificar unos métodos eficientes para solventar este problema, contribuyendo así a mejorar el bienestar de las gallinas.

A este respecto, las soluciones que se han planteado se pueden agrupar en tres aspectos:

  1. En una mejora de la selección genética.
  2. En mejoras de la nutrición.
  3. En modificaciones en el diseño del alojamiento.

 

1- EN LA SELECCIÓN GENÉTICA

Un estudio de Fleming y col. 2004 – ha demostrado que a través de la selección durante 5 generaciones es posible aumentar la densidad ósea del esternón y reducir la incidencia de lesiones en el mismo, mientras que Candelotto y col. 2017 –, habiendo eliminado la interferencia de factores ambientales en el problema, han confirmado el efecto de la genética en líneas puras e híbridas.

2- EN LA NUTRICIÓN

En la nutrición, hay dos factores claramente involucrados, el calcio y la vitamina D. En cuanto al primero, hay que considerar la pauta en su ingesta durante el día y su ayuno de noche, de lo que se derivan los estudios de Whitehead y Fleming 2000 – y de Guionette y col. 1995 – sobre la conveniencia del suministro de una fuente del mismo en partículas de gran tamaño a fin de permitir una liberación nocturna más lenta del mismo.

Por otra parte, una adecuada suplementación de vitamina D3 permite aumentar la fortaleza y la densidad ósea, lo que puede tener un efecto aditivo al del suministro de calcio.

 

 

3- EN EL DISEÑO DEL ALOJAMIENTO

En el diseño del alojamiento,  son varias las modificaciones que se han sugerido. Por una parte, Wilkins y col. – 2011 – han observado que la colocación de aseladeros metálicos ha ocasionado un aumento hasta de un 34 % en la incidencia de fracturas de esternón, posiblemente por una mayor dificultad de las gallinas en sostenerse en ellos. En ello han coincidido con Scholz y col. – 2014 – y con Stratmann y col. – 2015 –, quienes han observado una reducción en las fracturas al cubrir los aseladeros o bien con una goma o bien con un material blando. Sin embargo, también se ha apuntado la importancia del diámetro del aseladero, conjuntamente con la de su material.

Otro factor de relevancia en los sistemas de alojamiento en el suelo puede ser la provisión de rampas para acceder a la zona de aseladeros ya que ello puede evitar colisiones al limitar el vuelo de las gallinas. Stratmann y col. – 2015 –, en una prueba con gallinas de 60 semanas de edad, observaron una reducción del 23 % en el número de fracturas de esternón, simplemente mejorando el acceso de las aves a los aseladeros.

Finalmente, el efecto de la iluminación también ha sido estudiado por Moinard y col. – 2004 –, al observar una reducción de fracturas de esternón proporcionando una luz suficiente a las aves en el momento de aselarse, con lo que se reducen las posibles colisiones de las mismas con el equipo.

 

EN RESUMEN

Las fracturas de esternón constituyen actualmente un problema que afecta al bienestar de las gallinas alojadas en sistemas alternativos de puesta y dado el creciente interés de los grupos de consumidores y detallistas a favor de los mismos, es importante investigar en este campo para solventarlo.

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