Editorial: No confundamos

Estando inmersos en una época en la que, debido al tristemente célebre COVID-19, la confusión es la nota dominante, tanto en los medios como en la opinión pública, que nos hace vivir en un “suspense” permanente sobre lo que nos puede ocurrir, creemos que en materia avícola está pasando otro tanto.

El tema tiene su importancia debido a que la avicultura precisamente produce dos de los alimentos más interesantes para la humanidad, un huevo, considerado como la fuente de energía, proteína y vitaminas más completa, sin comparación con ningún otro alimento, y un pollo que, de ser antes un manjar propio de festividades, ha pasado a formar parte de los más económicos menús diarios.

De ahí que, en nuestra revisión de la prensa diaria y de las noticias que aparecen en los medios, cada vez que oímos determinadas afirmaciones nos indignemos ante la ignorancia de algunos articulistas que solo aspiran a llenar unas páginas sin enterarse antes sobre el tema. Como ejemplo, veamos algunas afirmaciones que no hacen más que confundir a la opinión pública:

  • Cuando, para ensalzar al pollo campero, se dice que no estos no se crían en jaulas, como los llamados “industriales”.
  • Cuando se afirma que les suministramos antibióticos, para hacerlos crecer más deprisa, pues estos se prohibieron hace ya años.
  • Cuando se dice que les damos productos hormonales o esteroides, con el mismo fin, pues esto no se ha hecho ni años atrás ni ahora.
  • Y cuando se sugiere, con pollos o con gallinas, que utilizamos unas harinas animales, prohibidas en los piensos, como parecen indicar aquellos que alardean de que sus aves – camperas, ecológicas o lo que sean – son las únicas no alimentadas con ellas.
  • O cuando se publicitan unos huevos con “bajo colesterol”, como dan a entender aquellos criadores de unas razas autóctonas o productores de unos huevos azules -. ¿? -, en vez de informar que lo que más distingue a un huevo de otro es su frescura.

Y, ya por último, pues ejemplos como estos podríamos encontrar muchos más, el tema de las denominaciones de los productos en el que, aparte de la mala fe al calificar a un huevo como “ibérico” – imitando al incomparable jamón con este nombre -, ahora se nos quiere vender una leche “vegetal” o un bistec vegano, unas denominaciones que no hacen más que confundir al consumidor.

De ahí que nos parezca muy acertada la campaña iniciada a nivel europeo y patrocinada por la COPA-COGECA (*) bajo el lema “esto no es un bistec” para salir al paso de aquellos productos cultivados que, con una base vegetal no son más que un material de laboratorio enfocado a los vegetarianos o veganos que huyen de todo lo relacionado con el mundo animal. Y, aunque, al menos por ahora, su principal objetivo está en el mundo de la carne, creemos que todos los involucrados en el campo de la ganadería debemos aportar nuestro granito de arena para intentar no confundir al consumidor.

(*) COPA-COGECA: organización europea que agrupa las cooperativas y entidades agrarias para defender sus intereses delante de las autoridades europeas y representa a todos los sectores agrícolas y ganaderos.

Federico Castelló

 

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