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Sin duda, la tarta es suculenta y así nos lo están demostrando los competidores que han dirigido sus tiros a ello o que están entrando recientemente en la carrera.

Nos referimos concretamente al sexaje “in ovo”, sobre el cual en el artículo «El sexaje in ovo, cada vez más cerca«, que publicamos en el pasado número de octubre ya se indicaba que, en aquellos momentos, conocíamos al menos a dos empresas que estaban luchando por ser las primeras en lanzar su producto al mercado, la holandesa “In Ovo”, apoyada por Evonik, y la alemana “Seleggt GMBH”, apoyada por el Rewe Group y Hatchtech.

Y poco después, el pasado noviembre, añadíamos la noticia de la entrada en la carrera de otra empresa, en este caso la francesa “Tronico”, apoyada por Gépea y la Universidad de Nantes.

Pues ahora nos ha llegado la noticia del ingreso en esta carrera del grupo israelita “eggXYT” del cual no sabemos más que utilizan una técnica basada en ultrasonidos para determinar el sexo del embrión en el huevo. Aunque por otra parte también han indicado que emplean una “tecnología CRISPR de edición genética para modificar a las ponedoras para que pongan huevos llevando un biomarcador que brilla cuando es expuesto a una determinada luz” – según la traducción textual de lo publicado -. O sea que, de entrada, ya se nos plantea una incógnita, si la identificación del sexo es por medio de ultrasonidos o bien de una luz.

 

Pero para añadir más dudas sobre este nuevo sistema, mientras en un lugar indican que con el mismo se podrá llegar a identificar el sexo del embrión “inmediatamente después de que el huevo es puesto”, en otro dicen que ello se hará al cabo de pocos días de su incubación. Y aquí nuestro desconcierto aun es mayor pues si bien este último camino es el que parece que también han elegido los otros participantes en la carrera, el conocer el sexo del embrión en el huevo fecundado al poco de ser puesto ya sería un “bombazo” de primera magnitud.

«si realmente es cierto y su tecnología permite conocer el sexo del embrión en el huevo fecundado al poco de ser puesto, sería un “bombazo” de primera magnitud.»

 

¿Se imagina alguien el poder hacer esto último ya en las mismas granjas de reproducción o con los huevos en las plantas de incubación antes de ser cargados en las máquinas? Pues, de ser cierto, los mismos huevos separados por contener un embrión masculino podrían ser enviados al mercado del “fresco”, tras pasar, eso sí, los correspondientes controles de seguridad y trazabilidad como si de los de las gallinas comerciales se tratara.

En fin, ya nos perdonará el lector si con nuestra lectura de la escasa información ofrecida hasta ahora por la citada empresa -ver: www.eggXYt.com- no hemos sabido interpretar lo que proponen. Pero es que de ser cierto este objetivo, en el huevo fresco, creemos que, aparte de la consideración “humanitaria” de evitar el actual sacrificio de unos siete mil millones de machitos al año que, según se dice, se afirma que tiene lugar globalmente, las consecuencias serían incalculables, mayores aun que las del descubrimiento japonés, hace ahora un siglo, del sexaje de los pollitos recién nacidos.

Lamentablemente, no tenemos más detalles de la citada empresa, aparte de conocer los nombres de sus dos co-fundadores, Yehufda Elram y el Prof. Daniel Offem. Ahora, pues, cabrá confiar en la sobrada capacidad científica, y comercial, israelita para que pongan al alcance del sector del huevo un arma que puede revolucionar las estructuras del mismo… siempre que no haya otro que se les adelante.

Artículo publicado en SELECCIONES AVICOLAS Nº722, sección de Opinión

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