Después de recuperarse del brote de influenza aviar que sufrió en 2015, Estados Unidos ya no necesita realizar importaciones masivas de huevos como se ha dado hasta ahora. Los países que a lo largo de 2015 y el primer trimestre de 2016 exportaron huevos a Norteamérica se encuentran ahora con un excedente de este alimento, que ha supuesto una caída de los precios por debajo de los costes de producción.

Es el caso de España, donde alrededor del 3% de los huevos generados en 2015 se destinó al mercado norteamericano. Esto se traduce en una grave caída de precios hasta una media de 0,55 euros en origen frente a unos costes de producción de alrededor de 1,40 euros la docena, lo que supone un grave problema para el productor de huevos español.

Aunque la salud de los estadounidenses no se ha visto afectada por la importación de huevos de Europa, se exigen condiciones muy duras a aquellos que quieran exportar este producto a América con el argumento de la seguridad alimentaria, motivo por el que poco a poco se ha vuelto a cerrar este mercado.

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