J.M. Mulet:  “La producción de un bistec sintético tiene muchas más huella ambiental que uno natural”

 

José Miguel Mulet es catedrático de biotecnología de la Universidad Politécnica de Valencia e investigador del Instituto de Biología Molecular y Celular de las Plantas. Dirige una maestría en Biotecnología Molecular y Celular de Plantas.

Como autor y divulgador científico es autor de varios títulos como ¿Qué es comer sano?, Comer sin miedo (Premio Prismas 2014), y el recientemente publicado Ecologismo real (Destino), entre muchos otros.   Es colaborador de programas de radio,  de la revista Métode,y autor de la sección Ciencia sin ficción de EL PAÍS Semanal.

 

A menudo escuchamos discursos muy negativos    sobre  los alimentos hoy en día,   como si  hubieran perdido sus propiedades nutricionales y estuvieran  de alguna manera  contaminados.   Desde un punto de  vista científico,  ¿qué puede decir hoy sobre la calidad y la seguridad  alimentaria?

Los alimentos  son muy seguros,   pasan   muchos controles.   Curiosamente ahora hay gente que propaga  una propina  el miedo a que si los alimentos tienen pesticidas, que no son tan nutritivos… cuando ahora tenemos  mucha más calidad y mucha más variedad.  El miedo a los restos de plaguicidas es totalmente infundado porque precisamente el problema es que los agricultores  lo tienen por el gran control que existe sobre insumos e insecticidas. Cualquier alimento que llegue al supermercado es seguro. Nos queda  más fácil que  nunca llevar una dieta equilibrada.

 

Para medir el  impacto en el  medio ambiente existen diferentes variables como la huella hídrica,   la  huella de carbono  y el uso del suelo.   ¿Cree que se está haciendo un equilibrio correcto  con respecto a la sostenibilidad en la producción de alimentos o empezamos con el análisis parcial   de los datos? 

El problema es que no. Ningún sello tiene en cuenta estos factores fácilmente objetivos.    De hecho, muchas veces cuando se miden, algunos productos orgánicos  no tienen una mejor huella hídrica o de carbono.     Los sellos deben reformularse   y debe darse información  más objetiva y sensata.

 

A pesar   de la reducción tanto de la   huella hídrica  como de carbono  experimentada en el   ganado, cuando se habla del medio ambiente y la sostenibilidad, en  los últimos años muchos dedos apuntan al ganado como una de las principales causas de la huella de carbono y proponen la reducción del  consumo de carne  o su eliminación.   ¿Se puede justificar esto?

El  debate se ha pervertido.  Un debate que podría ser constructivo de mejorar,   más allá  de lo que ya se ha hecho,   porque no tiene nada que ver con las emisiones del sector porcino hace 20 años que con las actuales,  ni con el tratamiento de los residuos.   Pero  de repente los grupos de   interés, los grupos de presión,      como las ONG veganas,  explotan y empiezan a hablar de cifras y parámetros que nada tienen que  ver con la realidad.  Por  ejemplo, hablan de los litros de agua que cuestan 1 kg de carne de vacuno y no  te dicen que es agua verde, y no azul laque es el agua potable. Tampoco tienen en cuenta dónde y con qué tipo de cultivo produce este ganado,     porque depende de la zona tiene más o menos impacto. No es  un debate constructivo,     no  podemos renunciar a un alimento básico como la carne.  A nivel mundial  no es una solución. 

 

Es una campaña de desprestigio…….

Sí, es completamente aberrante que un   programa como el que hizo Jordi Évole  sobre el sector porcino  se llame  tanta información que no es cierta.  Por  ejemplo, decir que comer un trozo de lomo es comer antibióticos, cuando están prohibidos hace 20 años, que se difundan imágenes de ganado que no se sacrificará para comer porque tienen una enfermedad y se insinúa que esta llega a ser lineal, etc.   La información  falsa no puede ser difundida sin ninguna  responsabilidad.   Tampoco se puede   hacer tal impacto en lo que contamina al sector sin decir todo lo que ha mejorado. 

 

Incluso por  parte de algunas administraciones, que proponen  medidas como la reducción o eliminación de la carne de los menús escolares.    ¿Es esto una solución?   ¿Qué consecuencias puede tener en la salud? 

Sí, ¿por qué lo están  reemplazando?    Lo  que los cantinas  escolares deben garantizar es que los menús estén lo más sanos y equilibrados  posible, pero sin aspectos ideológicos.   

 

«Nos alejamos de la soberanía  alimentaria porque tenemos un modelo centrado en el turismo»

«La  carne  sintética sustituirá únicamente  a la carne de baja calidad,  precocinada, pero  tendrá mejor calidad desde el  punto de vista nutricional»

 

Supuestamente la carne sintética se presenta como una alternativa para aquellos que quieren reducir  su  consumo de carne.    En este momento, ¿tiene su producción un menor impacto ambiental que   la carne?

Actualmente, la producción de un filete sintético tiene mucha más huella ambiental que una natural. En algún momento esto cambiará y será rentable.                                     

La carne sintética solo sustituirá a la carne de baja calidad, precocinada, pero tendrá mejor calidad desde el punto de vista nutricional que esta, porque las grasas se pueden regular, y hacerla más saludable.  Esto vendrá y se quedará.   Por esta  razón, los más interesados en su implementación deben ser los ganaderos  de la industria cárnica,   porque tienen la experiencia de cómo procesar y distribuir la carne y lo harán mejor  que cualquier otro.   Este será el panorama    en cinco años y sería recomendable que  los agricultores  se preparen y  aprovechen esta oportunidad.   Tienen la maquinaria y pueden abrir otro  mercado. 

 

¿Qué pasaría si todo el mundo siguiera una dieta vegana o vegetariana?

Podría conducir a  problemas de salud especialmente para los niños y bebés en dietas veganas,   aumentarían algunas  enfermedades.   Tendrían que complementar la dieta con vitaminas y otros suplementos.   Por supuesto, el mundo sería un lugar mucho más aburrido y el impacto  ambiental  mejoraría a partir de algún momento,    pero  todavía habría muchos otros factores contaminantes que  permanecerían  vigentes, no es la solución. 

 

¿Cómo podemos hacer que  la agricultura y la ganadería  sean más eficientes y menos  contaminantes?

Poner   leyes que permitan al agricultor ganarse la vida, que permitan  que la agricultura  sea una actividad  rentable y sostenible pero con una base científica y no ideológica.     Por ejemplo, la  estrategia 20-30 de la Unión  Europea prevé que el 25% de la superficie sea ecológica,   pero esto cede menos que la convencional, la disminución de  la producción a medida que la compensamos? Llevar comida del exterior.  Las regulaciones ecológicas  no hablan de una huella de carbono o hídrica.  

Necesitamos un modelo ecológico en el que se tengan en cuenta los parámetros objetivos.   Existen alternativas como el cultivo hidropónico,  la agricultura vertical con un impacto ambiental mucho  menor.  ¿Por qué la UE no promueve estas    alternativas?

 Pueden producir alimentos a un menor costo y con menos impacto. El modelo de Holanda o Almería son dos ejemplos.   Se ha demostrado que las  frutas y verduras se pueden producir de manera más sostenible con  la tecnología.  Estamos aplicando modelos antiguos con  baja producción, que si no estuviera  subvencionado no existirían.   El agricultor sabe que  es muy difícil aprovecharlo al máximo con tan poca producción, lo que implica más impacto ambiental porque necesitamos más suelo para producir la misma cantidad de alimentos. 

 

Las políticas actuales y parte  de la opinión pública sostienen que la ganadería extensiva y  los productos orgánicos son la mejor manera de minimizar el impacto ambiental, pero la soberanía alimentaria también debe garantizarse a un precio asequible  para    todos. En este sentido, ¿podemos encontrar un equilibrio entre la producción ecológica y la convencional?

Sí, teniendo en cuenta que el producto ecológico es selecto, para un determinado tipo de consumidor. Los índices de su consumo siguen  siendo muy bajos.  La política  europea debería mantenerla, pero no promover la agricultura  ecológica como principal opción.   No olvidemos que los  europeos se alimentan  de la convencional. El problema de la   política europea    es que dependemos cada vez más de las importaciones  y de cómo cada vez es más difícil hacer que la agricultura sea  rentable, y esto implica que no hay alivio generacional.  Necesitamos un modelo de agricultura y ganadería   para los jóvenes.    No solo hemos definido el modelo y  mientras tanto   no está regulado, rechazamos las  nuevas formas de edición        genética,   pero en Estados Unidos, Argentina, Brasil y China ya tenemos una ley que lo regula y lo está aplicando, y vendrán nuevas variedades  editadas con modificación genética y no podremos  competir con ellas, que es lo que pasó con los OGM.

 

Y  los OGM,   como usted explica en su libro, al final se importan del exterior. 

Estamos importando más de cien variedades de OMG.  En Cataluña solo  hay una variedad autorizada,  que está ahorrando toneladas de insecticida.  Si se tratara de una  variedad resistente a   los herbicidas, se podría hacer  siembra directa y respetar más  el suelo, otras se enriquecen  en nutrientes y aporta una mejora del mercado…   es una oportunidad que nuestros agricultores pierden  para ser más competitivos. 

 

¿Qué debe  tener en cuenta una buena estrategia energética para que sea eficaz y lo más limpia  posible?

Los políticos están interesados en impulsar la energía  renovable porque da  una buena imagen, pero mejorarla bien es otra cosa.  Durante muchos años no fueron rentables  y se hicieron  muchos parques eólicos y solares  que han sido un fracaso.  Ahora la  tecnología  les permite ser más eficientes  dependiendo de la ubicación.   Es comprobar que no trabajan en las montañas.  El futuro  son  los parques eólicos marinos,  fuera de las rutas migratorias de     aves,   sin impacto paisajístico y porque tienen un régimen eólico superior.   Las granjas  solares tienen  sentido,   pero necesitan  mucha tierra para ser rentables ,y no deberían  sacarla   del sector agrícola.  

 

En el sector agrícola,  cada vez se habla más de economía circular y agricultura, ¿qué otras alternativas para generar  energía limpia serían interesantes desde el punto de vista de la agricultura y la  ganadería?

El biogás o la biomasa son soluciones no   globales,  pero para la ganadería, para el autoconsumo, puede   ayudar.  Hay  plantas  de biogás,  otras que aprovechan otros  subproductos  agrícolas, briquetas,   pellets… No serás 100% autosuficiente,   pero  puedes ahorrar entre el 50% y el 60% de tu energía. 

 

¿Están convirtiendo el campo en un parque temático?

Los trabajadores agrícolas europeos deben cumplir con   regulaciones muy estrictas, en cuanto a productos fitosanitarios (que fuera de Europa  se pueden utilizar),   deyecciones……..  Es muy difícil ser rentable con el  contexto actual de precios, al  final la actividad  más rentable puede ser el turismo rural, y ya estamos pasando del sector  primario al        terciario, pero haciéndolo pasar por primario porque tiene una huerta. El problema es que ya no estamos produciendo  nuestros alimentos,   nos alejamos de la soberanía  alimentaria porque tenemos un modelo enfocado en el  turismo.  El país depende del sector servicios y hemos visto lo que ha pasado con la pandemia.   Tenemos  que hacer un sector  agrícola  rentable y no pensar en el campo para cuando la gente de la ciudad vaya a pasar el fin de    semana. 

 

Fuente: Entrevista publicada en MON RURAL

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