El modelo de integración empieza a ser cada vez más habitual en avicultura de puesta.

Los sistemas de cría en integración (un avicultor pone sus instalaciones, terreno y trabajo) y otro avicultor o empresa le suministra las aves, las directrices para criarlas acorde sus exigencias de calidad y sanitarias, los servicios veterinarios, la alimentación y la comercialización. En el caso del pollo el hecho que las inversiones en mataderos y plantas de procesado sean multimillonarias hizo hace ya décadas que la integración en pollos sea la práctica habitual en el 98% de las granjas de broilers en España.

 

En avicultura de puesta, la comercialización directa prácticamente había hecho hasta ahora que fuese simbólica la presencia de avicultores de puesta integrados. Esto está cambiando.

La logística, los centros de clasificado, el packaging, el marketing, la comercialización y el importantísimo coste de mantener marcas fuertes y vivas, están haciendo que avicultores que quieren ser, ante todo, avicultores, productores, y no quieren invertir tiempo y energía en la comercialización se integren con otros que les permitan liberarse de tareas de distribución, marketing, etc. y centrarse al 100% en dar los mejores cuidados a sus aves.

Ubicada en Antas de Ulla, Galicia, fue fundada por las hermanas Nuria y Piedad Varela-Portas que se mudaron de Madrid a Lugo por amor al territorio y empezaron su negocio avícola con gran visión y arrojo, pues partían de experiencia cero en avicultura.

Las hermanas Varela-Portas desde el primer momento apostaron por las gallinas en libertad empezando con menos de un centenar de ponedoras.  Ahora cuentan con más de 100.000.

Hace más de veinte años, ambas hermanas se propusieron cumplir el sueño de su padre. Nuria y Piedad decidieron ‘resucitar’ el pazo familiar situado en Antas de Ulla (Lugo) para ponerlo en actividad y recuperar el empleo rural. Nuria dejó Londres y Piedad abandonó Madrid para mudarse a Galicia y perseguir su vocación: tener la vida de una emprendedora que lucha por sus sueños. A mediados de los 90 fundaron Pazo de Vilane, una compañía que comercializa huevos camperos con gallinas en libertad.

Arranca un nuevo día en Galicia, en Antas de Ulla. Rodeados de bosques emblemáticos, prados y ríos, Nuria y Piedad se encuentran con el chef Juan Pozuelo. Nuria cuenta todo lo que hace para tener a sus gallinas bien cuidadas y obtener huevo campero de gallinas en libertad de la más alta calidad.

Desarrollando un modelo mixto con fincas próximas.

Vista la limitación física de sus terrenos, han empezado a proponer, y de manera muy selectiva, a fincas próximas que quieran producir huevos para ellas y siguiendo a rajatabla sus directrices de absoluto respeto por las aves, su bienestar y la calidad, sistema que puede considerarse de integración en puesta. Poco a poco, pero con paso firme, están trabajando en un modelo mixto con fincas próximas , que encajen en su filosofía empresarial y de vida.  Su propuesta está muy restringida pues por criterios geográficos, productivos y de calidad.

Tienen 800 puntos de venta y Alcampo, Carrefour y El Corte Inglés son algunos de sus clientes

Empezaron con 50 gallinas y ahora, tienen más de 100.000. “No queríamos convertir el pazo en una actividad turística. Queríamos mantener su esencia rural y devolverle su razón de ser: la economía agraria, comunitaria… Reciclamos las instalaciones y las readaptamos para dar el mejor espacio a las gallinas. Comenzamos a vender por Lugo a puerta fría”, cuenta Piedad, cofundadora de la empresa en una entrevista a OKDIARIO.

 

 

 

Tienen más de 800 puntos de venta

y están muy posesionados en la gran distribución. Alcampo, Carrefour, El Corte Inglés (y sus distintas redes como Hipercor y Supercor) cuentan con estos huevos en sus lineales, además de otros supermercados locales gallegos. El año pasado, cerraron con una facturación de cinco millones de euros y este año, prevén aumentar la cifra de negocio hasta los seis millones.

El diseño de la caja, un hito empresarial

El diseño de la caja que ‘guarda’ los huevos de Pazo de Vilane también es un hito empresarial porque también recoge la esencia de la compañía. Este negocio familiar tiene unos valores muy claros: el desarrollo de empleo rural, el cuidado animal y la sostenibilidad. “Estos criterios los aplicamos por ejemplo con la reutilización del estiércol de las gallinas, plantamos árboles para darles a las gallinas un espacio adecuado… Todos estos valores están en la caja”.

La diseñó un diseñador de La Coruña poniendo en valor todas estas características: la artesanía y lo natural.

Fue un antes y un después en el empaquetado de huevos y,

según indica Piedad, “hay cientos de copias que se inspiran en el color, en el material o que directamente nos la fulminan”.

 


Responsabilidad social desde el primer día

Llegar hasta aquí no ha sido fácil, cuenta Piedad. Han pasado por muchos obstáculos y superado la crisis económica, sorteando el problema de liquidez. Su experiencia les ha inspirado para ayudar a todos aquellos ‘valientes’ que se lanzan a la piscina para emprender: han puesto en marcha el curso ‘Emprender desde la raíz’.

“Es la semilla de nuestra futura responsabilidad social como empresa. Se dirige a todo aquel que tenga vocación emprendedora, nos fijamos en la persona, que pasa por mucho estrés, situaciones complicados y crisis en su proceso. Creemos necesario que el emprendedor tenga un acompañamiento para el desarrollo personal”.

Aún les queda mucho camino, pero el que llevan recorrido ha merecido la pena, dice Piedad. “Hemos creado un proyecto hecho a nuestra imagen y semejanza”.

 

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