Pollo brasileño se enfrenta a dos graves problemas:  Uno en sus exportaciones y otro por el bloqueo en el transporte de piensos y aves.

Por si no fuera poco la prohibición el pasado 16 de mayo de la UE a 20 frigoríficos de Brasil para exportar carne de ave a Europa, la huelga salvaje de los transportistas brasileños está afectando ya a más de 1.000 M de aves. El pollo brasileño se halla pues bloqueado en las carreteras y en las fronteras hacía la UE.

Aproximadamente 100.000 toneladas de carne de aves y de cerdos dejaron de ser exportadas la semana del 21 de mayo.

Cumplido este domingo 27 mayo siete días de la huelga, la situación ha provocado ya la mortalidad de más de 64 millones de aves adultas y pollitos. Millones de cerdos también están amenazados.

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La Asociación Brasileña de Proteína Animal (ABPA), que representa a 150 empresas y casi el 100% del sector de aves y de cerdos de Brasil, ha informado que más de 1.000 M de aves y 20 M de cerdos están recibiendo insuficiente alimentación por estar bloqueada la circulación de los camiones en las carreteras brasileñas. La huelga afecta a todo el país. En los aeropuertos, por ejemplo, ocho de los 54 aeropuertos brasileños están inoperativos por falta de combustible.

El domingo, 27, séptimo día de la huelga, la ABPA lamenta anunciar que la mortandad animal ya es una realidad debido a la falta de condiciones mínimamente aceptables de espacio y cantidad de ración.  El bloqueo al transporte está afectando a la alimentación de las aves, al no llegar los camiones de pienso, y a las plantas de procesado, al no entrar pollos en los mataderos.

Con un riesgo de canibalización y condiciones críticas para los animales, 64 millones de aves adultas y pollitos ya murieron, y un número mayor deberá ser sacrificado en cumplimiento a las recomendaciones de la Organización Mundial de Salud Animal y de las normas sanitarias vigentes en Brasil.

La mortandad crea una grave barrera para la recuperación de la producción del sector en las próximas semanas y meses. Las carnes porcinas, de pollo y los huevos, proteínas que antes eran abundantes y con precios asequibles, podrían llegar a ser significativamente más caras al consumidor si la huelga se extiende aún más. El viejo fantasma de la inflación podría volver a Brasil, al menos hasta que se produzca el restablecimiento de la producción. Los menos favorecidos serán los más perjudicados.

 

Las repercusiones sociales, ambientales y económicas son incalculables. El domingo 27 de mayo la ABPA registró 167 plantas frigoríficas de aves y cerdos paradas. Más de 234 mil trabajadores están con actividades suspendidas.

El desabastecimiento de alimentos para el consumidor también ya es un hecho, ya que miles de toneladas de carnes y otros productos dejaron de ser transportados a los centros de distribución desde el 21 de mayo, fecha del inicio de la huelga. Otras miles de toneladas no fueron producidas por las fábricas, que se vieron obligadas a paralizar la producción por no tener más dónde almacenar productos

La situación es caótica no sólo para el mercado brasileño. Aproximadamente 100.000 toneladas de carne de aves y de cerdos dejaron de ser exportadas la semana pasada. El impacto en la balanza comercial ya se estima en 350 millones de dólares.

Según el “Centro de Estudos Avançados em Economia Aplicada”  (Cepea), la “Escola Superior de Agricultura Luiz de Queiroz”  (Esalq/USP) y la ABPA , los corte de las carreteras comportarán que aunque la huelga finalizase en 24 horas se tardará hasta dos meses en recuperar la normalidad en el suministro de piensos para los animales y en volver a llenar los lineales de los supermercados.

En el Estado de Bahia ya han muerto más de 50.000 pollos por falta de suministro de pienso

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