Foto de: Annabel Barber.

Foto de: Annabel Barber.

Cavick House Farm, granja familiar de huevos de gallinas camperas desde 1970, decidió instalarse una máquina expendedora de huevos ya que muchos de sus clientes estaban abusando del humilde sistema de caja que usaban.

La granja, que tiene 16,000 gallinas y está ubicada en Wymondham (Norfolk, Inglaterra), solía abastecer a supermercados de la zona hasta que, hace siete años, optaron por ampliar sus servicios -para aumentar los ingresos- ofreciendo en un cobertizo de su granja un sistema de venta directa al público. De esta manera, sus clientes podían autoabastecerse con la cantidad de huevos que quisieran, dejando dentro de una caja el dinero correspondiente.

La buena fe de la familia no fue respetada y se encontraron con que perdían alrededor de £150 a la semana en huevos robados, estimando que no se estaba pagando el 40% del producto.

Perdían alrededor de £150 a la semana en huevos robados.

Cobertizo donde está la máquina expendedora de huevos. Foto de: Annabel Barber.

Cobertizo donde está la máquina expendedora de huevos. Foto de: Annabel Barber.

La propietaria de la granja, la Sra. Barber, explicó que era “una pena que muchas personas no pagaran” y afirmaba que “en los últimos años las cifras no han sumado” hasta el punto de que “estábamos pensando seriamente en detener las ventas por completo, pero decidimos seguir vendiendo a nuestros clientes leales”.

La solución a este problema fue la de colocar, en el mismo cobertizo dónde anteriormente se hacían las ventas, una máquina expendedora de huevos en la que sólo se desbloquease después de efectuar el pago. La familia asegura que ahora no hay margen de error en sus ventas.

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