El enriquecimiento ambiental en las naves de pollos, estudiado por la mayor integradora de los EEUU

Los nuevos enriquecimientos estudian parte del proyecto de dos años para avanzar en el bienestar de los pollos de engorde.

El equipo de investigación de bienestar animal de Tyson Foods, el mayor productor de pollos de los EEUU, ha emprendido recientemente un estudio que busca conocer e investigar diferentes ambientes en las granjas de broilers para probar qué enriquecimiento ambiental prefieren sus pollos de engorde.

El proyecto se encuentra entre los muchos en curso en la Granja de Investigación del Bienestar de Los Pollos de Engorde (BWRF) de Tyson Foods, una granja de pollos de engorde comerciales de cuatro naves de última generación que permite a la Oficina de Bienestar Animal de la compañía y a sus socios de investigación evaluar científicamente y entender cómo las prácticas de bienestar pueden afectar el comportamiento de los pollos de engorde y los resultados de bienestar en un entorno comercial.

Las instalaciones se han diseñado como una granja comercial ordinaria, formada por cuatro naves, pero construidas de manera que permiten evaluar el bienestar con la participación de colaboradores capacitados de la academia. La granja cuenta con salas de observación que permiten a los investigadores ver los comportamientos naturales de las aves sin interrupciones que se pueden introducir con la presencia de seres humanos.

El proyecto forma parte de una subvención de dos años de la Asociación de Aves de Corral y Huevos de los Estados Unidos para estudiar el impacto de diferentes esquemas de iluminación y enriquecimientos en el bienestar de los pollos de engorde.

Los enriquecimientos pueden ser un componente clave de una estrategia eficaz de bienestar animal que promueva comportamientos más naturales. El material que Tyson Foods ha elegido para construir los enriquecimientos es duradero, seguro para los avicultores, fácilmente portátil, hecho con materiales reciclados y completamente bioseguro para garantizar que no se introduzcan patógenos en el entorno de los pollos.

Los investigadores de Tyson Foods se centraron en tres variaciones estructurales: rampas, “refugios” y cajas. Los resultados iniciales mostraron una fuerte preferencia hacia estos “refugios” entre los pollos. Como un animal que se considera presa en su entorno natural, los pollos parecían preferir los “cubiertos” o “refugios”, lo que proporcionaba una estructura considerable, bajo la que podían guarecerse y sentarse alrededor y debajo, presumiblemente dándoles una sensación de estar protegidos. Como prueba adicional, los pollos migraban por iniciativa propia hacia estas estructuras cada vez que fueron removidas y trasladadas.

Investigadores de la Universidad de Arkansas están ayudando en la recolección de muestras y la evaluación del comportamiento, monitoreando a los pollos con y sin enriquecimientos. Este trabajo incluye el examen de factores fisiológicos que son buenas evaluaciones del bienestar positivo, tales como los niveles de dopamina y serotonina, y expresiones químicas relacionadas como un indicador de la felicidad de los pollos con el entorno dado. Al medir los indicadores clave de salud de los pollos, así como analizar la actividad cerebral para evaluar su nivel de estrés, los investigadores fueron capaces de hacer conclusiones preliminares sobre el impacto positivo de las soluciones eficaces de enriquecimiento en el bienestar de los pollos de engorde.

«Los pollos tienen una percepción muy diferente del mundo, y es importante que respetemos eso cuando estamos tomando decisiones por ellos», dijo la Dra. Karen Christensen, directora senior de Bienestar Animal de Tyson Foods. «A través de sus acciones, nos dicen alto y claro lo que quieren, sólo tenemos que saber escuchar».

En la siguiente ronda de la investigación, el equipo probará el impacto de los enriquecimientos más efectivos en los lotes de pollos en comparación con un gallinero control de engorde de pollos sin enriquecimientos. El equipo espera ver beneficios demostrables a través de evaluaciones de comportamiento, salud de las patas, y regulación de la dopamina y la serotonina con dichos enriquecimientos ambientales. Tras un riguroso análisis del proyecto de investigación activa, el equipo confía en que sus hallazgos confirmados posibiliten un posible despliegue futuro de los mejores enriquecimientos contrastados a todas las naves de engorde de pollos.

Además de esta investigación sobre enriquecimiento ambiental, Tyson Foods está colaborando en cuatro proyectos con grupos de investigación externos como parte del proyecto Smart broiler que fue financiado por McDonald’s y la Fundación para la Investigación Alimentaria y Agrícola (FFAR), dependiente del USDA.

 

Para saber más:

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